12 de julio 2010 - 20:20

La Presidente cruzó a la Iglesia por el matrimonio gay: "No se trata de una cuestión religiosa"

La presidente Cristina de Kirchner manifestó desde China su "preocupación" por el tono "agresivo" del debate en torno al proyecto sobre matrimonio entre personas del mismo sexo, y aclaró que no se trata de "una cuestión de moral religiosa".

La mandataria dijo que "es preocupante escuchar expresiones como guerra de Dios o proyectos del demonio", tras remarcar que eso "nos remite a tiempos de la inquisición y medievales".

En medio de la confrontación con la Iglesia, la Presidente dijo que se trata de "mirar una realidad que ya está", tras quejarse del discurso "agresivo y descalificador" de la oposición.

También criticó, sin mencionar, a la Iglesia Católica al considerar que le parece "muy mal la utilización de los chicos en los colegios para embanderarlos en esta discusión". La mandataria se refirió así a una iniciativa de las autoridades eclesiásticas, que motivó el debate en contra del proyecto en los establecimientos educativos religiosos.

Además, descartó que el proyecto que será analizado por el Senado el próximo miércoles se trate de "una guerra contra Dios" que remite a "la época de las Cruzadas", y se pronunció en contra del planteo de un "plebiscito", impulsado desde algunos sectores.

La Presidente, además, hizo un llamado "a discutir y disentir en un marco de racionalidad, sin estigmatizar al otro porque piensa diferente" y "sin violar la Constitución".

Al respecto, la mandataria aclaró que el despacho del Senado sobre la unión civil "viola la Constitución porque vino una media sanción de Diputados", por lo que consideró que la Cámara Alta debe "como Cámara revisora, si no está de acuerdo, transformar" dicha iniciativa y hacerla volver a la Cámara de origen.

El presidente del bloque kirchnerista, el senador Miguel Ángel Pichetto, presentó una impugnación al despacho de comisión en la misma línea de pensamiento expresado por Cristina de Kirchner, quien lamentó que se haya planteado en el artículo 24 "la objeción de conciencia", por el cual "te dejarían de atender por ser gay o lesbiana".

De inmediato, indicó: "No me gustaría vivir en una sociedad donde un funcionario público decida si me atiende o no por mi elección sexual", y agregó: "Tengo miedo que mañana diga que no me atiende porque alguien es judío, católico o musulmán".

"He escuchado que hasta se habla de una guerra de Dios y algunos incluso han planteado la posibilidad de un plebiscito, sin tener en cuenta que estarían plebiscitando un derecho de la minoría", afirmó la mandataria, en declaraciones formuladas a la prensa tras recibir un doctorado Honoris Causa, otorgado por la Universidad de Negocios y Economía de Beijing.

La jefa de Estado aseguró que "sería una terrible distorsión de la democracia, donde las mayorías le negaran derechos a las minorías".

La Presidente precisó que con la sanción del Código Civil argentino, el único matrimonio posible era el del derecho canónico, tomado por Dalmasio Velez Sársfield, y "por eso se podían casar únicamente por iglesia", por lo que en 1888 se reformó la norma para "crear el matrimonio civil".

De inmediato, señaló que "el matrimonio no es un invento del catolicismo, sino del Derecho Romano para ordenar las relaciones patrimoniales", tras recordar que los romanos "eran todos paganos y perseguían al cristianismo, hasta que se impuso como una de las religiones monoteístas más importantes del mundo".

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