18 de agosto 2005 - 00:00

La puja con legislativos

El reclamo sindical de los trabajadores del Congreso ante el gobierno por un aumento de sueldos parece entrar en una etapa de definiciones, tras la promesa del Ejecutivo de una ampliación de fondos mediante una reasignación de partidas que analizaba ayer en detalle la Jefatura de Gabinete.

Sin embargo, a pesar del compromiso formal de Alberto Fernández ante los jefes de la Asociación del Personal Legislativo (APL), Norberto Di Próspero, y de la Asociación de Trabajadores del Estado, Horacio Alvarez, hay dos detalles no menores que se deberán pulir para hacer efectiva la medida. El primer inconveniente es el monto ofrecido: se habla de 10 millones menos de lo que reclama el gremio. En segundo lugar, aunque no menos importante, surgen las dudas del propio Néstor Kirchner, quien teme, por un lado, que en función de la mala reputación que tiene el Congreso,una reasignación de fondos al Poder Legislativo traerá aparejada una ola de protestas de otros sectores del Estado; mientras que por otro lado no es un secreto que Eduardo Camaño es el principal enemigo del kirchnerismo en la interna bonaerense, y el Presidente sabe que ayudarlo significará fortalecerlo en Diputados, algo que podría resultar peligroso.

El Presidente no olvida -por ejemplo- que fue el titular de la Cámara baja quien el día del debut del cuarteto kirchnerista al frente del bloque del PJ le tiró el conflicto sindical cuando estaba en su punto más álgido, el día que impidieron sesionar en ambas cámaras.

De todos modos, si bien desde los dos sectores gremiales mayoritarios (APL y ATE) son optimistas en cuanto al desenlace del conflicto, la reunión del martes a la noche en Casa de Gobierno dejó más dudas que certezas.

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