El gobierno negó ayer que vayan a producirse libertades entre los terroristas presos por el ataque a La Tablada, aunque fueran transitorias, antes del año 2003. Ayer el abogado defensor y vocero del Movimiento Todos por la Patria, Adrián Witemberg, anunció que comenzarían con salidas transitorias «en unos quince días». «Creemos que no existen trabas de ningún tipo y que en unos quince días comenzarán con las salidas transitorias», dijo Witemberg a "Télam".
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Sin embargo, y al ser consultado el secretario de Justicia, Melchor Cruchaga, por este diario, señaló que «recién en 2003 se producirán las primeras libertades», agregando que «siempre que cumplan los requisitos del régimen carcelario como es la buena conducta y sujetos a lo que decida el juez que entiende en la causa».
Los presos comenzarán a recuperar su libertad a partir del año 2003, de acuerdo con el decreto, excepto el jefe de ellos, Enrique Gorriarán Merlo, quien ya se encuentra en la cárcel de Devoto después de permanecer en el Hospital Fernández debido a la actuada huelga de hambre que realizó junto a los otros detenidos.
Gorriarán Merlo fue condenado a reclusión perpetua y su ex esposa, Ana María Sívori, a 15 años. Ambos tuvieron en sus causas la doble instancia judicial, por lo que no fueron contemplados en el decreto de De la Rúa. El resto fue condenado por lo establecido por la Ley de Defensa de la Democracia, promulgada por Raúl Alfonsín, donde se establece una instancia única para el juzgamiento de este delito. En aquel momento fue pensada para sancionar eventuales conatos golpistas por parte de algún militar iluminado.
ISobre los planes electorales del MTP, Witemberg explicó: «Estamos elaborando un proyecto político, pero esto no quiere decir que vamos a presentarnos a elecciones este año o en 2003». «Tenemos otros problemas para contemplar, como la situación de nuestros compañeros presos y la del propio Gorriarán Merlo. Es impensable que él piense en alguna candidatura si está condenado a reclusión perpetua», aclaró recurriendo a una obviedad. Ningún preso puede ser candidato a nada.
En plena etapa democrática, con Alfonsín al frente del gobierno, tomaron por asalto al Regimiento 3 de Infantería General Belgrano, ubicado en La Tablada, provocando la muerte del teniente coronel Fernández Cutiellos, de suboficiales, de soldados conscriptos y policías, además de los que quedaron lisiados para siempre. Luego, los organismos de derechos humanos y ellos mismos convirtieron el vandálico hecho en una especie de protesta política, amparándose en una ley sancionada y promulgada por un régimen democrático que no previó una segunda instancia. Este singular vocero sostuvo: «Creemos en la salida electoral, aunque algunos piensen que somos guerrilleros, y vamos a integrarnos al sistema; pero antes tenemos que elaborar nuestro proyecto político», finalizó con optimismo.
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