5 de marzo 2004 - 00:00

La visita secreta de Alberto Fernández a la ESMA

Alberto Fernández
Alberto Fernández
¿ Logrará José Pampuro lo que no pudo Ricardo López Murphy en su paso por el Ministerio de Defensa? Mientras perduran los refucilos quejosos de algunos jefes navales retirados y los ataques de los sectores más radicalizados de los derechos humanos a la autocrítica del almirante Jorge Godoy, Pampuro avanza con la instalación de un centro educativo en las 34 manzanas con más de 40 edificios que componen el predio de la ESMA. Antes, López Murphy había intentado establecer un campus militar trasladando las escuelas de guerra de las tres armas y otros institutos de formación castrense.

Más ecuménico y con la aprobación de Néstor Kirchner, Pampuro instalará alternativas académicas en las cuales la búsqueda de la excelencia sea un objetivo permanente asumido por las instituciones. La negociación con el Presidente fue entregar tres edificios de la ESMA -Kirchner se había comprometido en público a erigir el museo de la memoria- a cambio de conservar el resto para el desarrollo educativo.

• Postulantes

Ya hay dos anotados: la Universidad Católica Argentina (UCA) y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). El ITBA fue creado en la década del '50 por un grupo de marinos e ingenieros civiles con el objetivo de dedicarlo a la enseñanza específica de la ingeniería en sus distintas especialidades y a las ciencias vinculadas con el mar. En efecto, el almirante retirado Enrique Molina Pico, actual rector del ITBA, fue uno de los ex jefes navales (además de Jorge Ferrer, Isaac Anaya y Joaquín Stella) que estuvo presente en el acto del aniversario del fallecimiento de Brown.

Nada parece haber quedado librado al azar antes de la pieza oratoria del jefe naval. En el gobierno se temía que la proyectada movilización de las agrupaciones defensoras de derechos humanos -H.I.J.O.S., Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, ex montoneros y la variopinta concentración de izquierda- rodeara la sede de la ESMA el próximo 24 de marzo, como un modo de «forzar» el cumplimiento de la promesa presidencial de erigir allí el museo de la memoria.

El lunes pasado, Godoy, junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández -enviado por Néstor Kirchner-, y al ministro Pampuro, inspeccionó palmo a palmo las 36 hectáreas del predio donado a la Armada en diciembre de 1924. Sorprendió a Fernández «el trompa» que ejecutó un estridente toque de atención- como rendición de honora la llegada de Pam-puro. La caminata fue extensa, los tres calmaron luego la sed con gaseosas y con el café delinearon en trazos gruesos el plano de los tres edificios a ceder a los organismos de derechos humanos: el de la fachada emblemática con columnas dóricas, el alojamiento de oficiales y el de suboficiales. Una derrota para Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien durante el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura porteña dijo: «Acordamos con las autoridades del gobierno nacional la necesidad de elaborar un convenio para que se destine el predio de la ESMA a la memoria de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado».

• Cotización

Ibarra tenía otras ambiciones; no verá concretado su proyecto urbanístico de avanzar sobre parcelas de la ESMA que lindan con la avenida Lugones. Algo conoce; su padre fue concesionario del bar y restorán de un solar aledaño: el Círculo de Oficiales de Mar, en tiempos del ex almirante Emilio Massera. Sabe que el valor total de las 36 hectáreas asciende, según cotización de importantes inmobiliarias de la zona, a la friolera de 380 millones de pesos. Ni Ibarra, ni la defensora del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Pierini, que había elogiado la iniciativa de Kirchner de instalar el museo de la memoria estuvieron en la ceremonia naval.

¿Fue una instrucción del gobierno nacional que no se invitara a estos funcionarios porteños al acto o una pícara concesión de
Godoy a su frente interno? El jefe de Gabinete conoce en profundidad la disputa que existía en la Justicia entre la Nación y la Ciudad por el predio de la ESMA; en ese tiempo giraba como legislador porteño del partido del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo. La idea de desarrollar el proyecto del museo y por añadidura actividades creativas conexas en ese lugar tan simbólico era un viejo anhelo de los organismos defensores de los derechos humanos. Ahora quedarán acotadas a los límites de los tres edificios mencionados.

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