La votación paralizó a la Casa de Gobierno
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El tránsfuga Borocotó votó a favor del juicio político pese a haber pasado a las filas del kirchnerismo cuyo bloque de legisladores, a excepción de Chango Farías Gómez, se abstuvo de votar.
Néstor Kirchner siguió el trámite desde El Calafate, adonde se recluyó desde la semana pasada junto a su esposa, Cristina Fernández, y al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro que más arriesgaba en la contienda que se desarrollaba en la Legislatura porteña.
El silencio respondió a una táctica: tomar distancia del traspié de Ibarra, que inaugura una etapa de incertidumbre política en el distrito vidriera del país. Naturalmente, siguieron minuto a minuto todos los acontecimientos de la votación.
La misma actitud, durante las horas de debate en el recinto, mantuvo el vicepresidente Daniel Scioli, que al mediodía tuvo un encuentro protocolar con el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, y el gobernador de Colorado, Bill Owens.
No pudo, sin embargo, desprenderse de su pertenencia porteña. Además de observar el trámite legislativo, el vicepresidente se entretuvo por momentos pesquisando cómo continúa el conflicto en el Teatro Colón, sala que está jaqueada por un reclamo gremial.
A diferencia del jueves pasado, cuando la tensión sembró el temor a disturbios, la jornada de ayer fue menos agitada. Hay una explicación: desde temprano, los familiares -que en la sesión anterior habían reaccionado- tenían la certeza de que contaban con los 30 votos necesarios.
La misma certeza tenía, la noche del lunes, el gobierno que para entonces había iniciado el operativo despegue que continuó durante todo el día y que fue, la semana pasada, el motivo por el cual Kirchner decidió marcharse a El Calafate, según Alberto Fernández, para «descansar».


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