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• Entre los 15 y 19 segundos el esfuerzo por mostrar las palmas de las manos es notorio, este gesto se asocia a la idea de transparencia y honestidad.
• La cabeza apenas se mueve y es una señal clara de estar leyendo, incluso se equivoca al leer la palabra evitar en el segundo 32.
• Al mencionar el gasto público heredado y que están ordenando aparece muy brevemente una pequeña sonrisa ensayado de satisfacción con la tarea realizada.
• 1.43 - marca y remarca la palabra preventiva quizás para dar idea de que no hay crisis sino una estrategia pensada y diseñada Ad hoc.
• 2.13 - pronuncia la palabra crisis y luego una pequeña pausa tratando de imprimir emoción de un doloroso recuerdo en un mensaje que plano y gélido.
• El cierre es deseando un mejor futuro para todos y como no podía ser de otra manera con una semisonrisa bien planificada.
Las dificultades en la oratoria del Presidente son conocidas. Pero esto en épocas de crisis tiende a ser un problema más fuerte que en épocas de bonanza y buenas noticias. Es por eso que para minimizar los posibles errores se recurrió a un mensaje grabado.
Horas de práctica para llegar a 2.47 minutos de discurso plano, carente de emociones y muy lejos de la consigna de mostrarse seguro, confiado en el rumbo elegido y esperanzado en un futuro mejor. Mucha gente en la pluma del discurso, una recién nombrada directora a cargo del Coaching y la fonética presidencial y un ejército de expertos en redes y tecnología no pudieron hacer de las malas noticias un canto a la esperanza. ¿Se estarán desinflando los globos amarillos?
(*) Experta en Imagen Política




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