17 de octubre 2003 - 00:00

Lavagna echa mano de la cacerola para impedir que le construyan al lado

El predio de Conesa y Pico hoy, a metros de la casa del ministro de Economía, donde se quiere construir un edificio de 11 pisos denunciado por los vecinos por contravenir normas de planeamiento urbano.
El predio de Conesa y Pico hoy, a metros de la casa del ministro de Economía, donde se quiere construir un edificio de 11 pisos denunciado por los vecinos por contravenir normas de planeamiento urbano.
Un conflicto barrial enfrenta hoy el ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. De tal magnitud es la queja que el funcionario nacional se organiza en una asamblea de vecinos en contra del porteño, lo que podría incomodar a algunos de sus pares en el gabinete nacional. Es decir, que el ministro echa mano de las cacerolas.

La piedra de la discordia tiene coordenadas entre la calle Pico y la arteria Conesa, en el barrio porteño de Saavedra, cerca de la avenida General Paz que divide a la Ciudad de Buenos Aires de la provincia homónima, una zona residencial de clase media, donde no existe en la actualidad ningún edificio superior a cuatro pisos.

En esa zona vive el ministro -a menos de una cuadra del inmueble en cuestión-y también uno de los hijos de Ibarra cursa sus estudios primarios -en escuela estatal Santa Fe, claro-pero la convivencia se alteró en el barrio por otras cuestiones no de escolaridad.

• Asamblea

En el predio de Conesa y Pico intentan edificar una torre de 11 pisos, contraviniendo las normas, y amenaza con privar del sol matinal no sólo a Lavagna y flia., sino a todas las familias que mañana se reunirán en una asamblea para organizar una marcha al palacio municipal.

Quieren preguntarle a Ibarra si permitirá que se violen las normas constructivas y si dejará que su propio hijo vea cómo lo hacen a una cuadra del colegio.

La embestida contra la edificación comenzó con un petitorio que recorre las manzanas en busca de adhesiones y que
Lavagna firmó junto a su esposa.

Tanta agitación no es menor, el predio tiene su historia y también la tiene la Capital Federal en normas de excepciones al Código de Edificación,
aunque éste no parece el caso: que se sepa aún no hay legisladores que estén al tanto del tema ni por parte de los perjudicados como de la empresa constructora. La obra, aseguran, conlleva la amenaza de dejar al ministro y a sus vecinos sin agua, todo de acuerdo a científicos informes que se cree Ibarra y el vicepresidente de la Legislatura, Cristian Caram (UCR), deben ignorar.

El lote en cuestión ocupa un cuarto de manzana y allí existía una vieja casona, una de las primeras del barrio, que a pesar de su deterioro guardaba valor cultural para la arquitectura y la enciclopedia de la Ciudad.

Saavedra es un barrio de casas bajas, rodeado de espacios verdes y así privilegiado por lo que es hoy casi una rareza en la Capital, oír el canto de los pájaros al amanecer. Contemplativos del paisaje doméstico, los vecinos pidieron hace tiempo que esa casa fuera declarada patrimonio histórico y le aplicaran así las normas de conservación que se imponen a esos edificios, como los de otro barrio, más al sur, San Telmo.

Por eso solicitaron al Gobierno porteño, hace un año, la declaración de patrimonio histórico y repitieron el trámite dos meses después ante la Legislatura, sin que tuvieran respuesta hasta ahora.

Un domingo, la casona desapareció al tiempo que los moradores de las casas aledañas se despertaban con el crujir de las topadoras.

• Zonificación

Un especialista en materia urbana, el ex diputado radical Rubén Campos, aseguró a este diario que la esquina de Conesa y Pico corresponde a la zonificación R1, residencial, por lo cual el FOT -la superficie a edificar-es bajo, apenas, 1,2 del total y que apelando a todas las posibilidades existentes sólo podría levantarse allí una torre de 5 pisos, como máximo, con límite de unos 17,32 metros de altura. Eso ocurre por el nuevo Código de Planeamiento Urbano del cual casualmente Campos fue uno de los redactores.

En la actualidad rige una orden de paralización de la obra, pero ésta continuará en vigencia mientras la empresa responde al Gobierno de la Ciudad las 19 observaciones que se hicieron sobre los planos de construcción del ya polémico edificio, pero vista la inactividad del gobierno comunal, los vecinos temen que la construcción se reanude.

• Perjuicios

Si esto sucede, los asambleístas, incluido Lavagna, podrían verse perjudicados en la provisión de agua y el servicios de cloacas, ya que la zona no está preparada para la concentración de efluentes que significa un edificio de esa altura, aun cuando pudieran edificarlo violando, vaya a saber con qué excepción, una norma urbanística. Sin mencionar la pérdida de valor de las propiedades aledañas al desvirtuarse la categoría de barrio residencial.

La misma suerte podrían correr el colegio de la zona y una clínica infantil que atiende una fundación de ex médicos del hospital de niños, muy concurrida.

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