"Le pedí que no se meta más en Misiones"

Política

A solas, en el despacho presidencial, por 35 minutos, Néstor Kirchner recibió ayer al obispo emérito de Posadas, Joaquín Piña, religioso que el año pasado encabezó una cruzada contra la reelección que luego se convirtió en un revés todavía doloroso para el patagónico.

En una charla «cordial y amable» -escoltado por el dirigente de Compromiso K, el radical Emilio Pórcaro-, Piña dialogó con el Presidente sobre el vínculo entre el gobierno y la Iglesia, y pidió que la Casa Rosada no intervenga, como en 2006, en la elección misionera.

«El Presidente quería hablar conmigo y yo quería aclararle lo que ocurrió el año pasado en Misiones porque, evidentemente, en su momento no le llegó mi mensaje sobre por qué hacía lo que hacía en Misiones», justificó ayer Piña, en diálogo con Ambito Financiero, su cumbre con Kirchner.

Periodista: ¿El Presidente aceptó sus argumentos?

Joaquín Piña: Entiendo que sí. Yo le había mandado una carta donde le explicaba cuál era la situación de Misiones frente a la que decidí intervenir (en la elección de constituyentes) por la gravedad institucional que existía.

P.: ¿Y admitió sus críticas?

J.P.:
Me dijo que tenía otra visión de lo que era el gobierno de Misiones.

P.: ¿Usted hizo algún pedido a futuro para las próximas elecciones?

J.P.: Sí. Le pedí que el gobierno nacional intervenga lo menos posible, porque los problemas de Misiones los deben resolver los misioneros. Y él me aseguró que está de acuerdo con que así sea. Además, coincidimos en que hay gente honesta y capaz que quiere trabajar, y que la sociedad reclama otro estilo de hacer política.

P.: ¿Se analizó la tensión entre el gobierno y la Iglesia?

J.P.: El Presidente me aseguró que no tiene nada ni contra la Iglesia ni contra alguno de sus obispos.

P.: Pero existe la percepción de que Kirchner concibe al cardenal Jorge Bergoglio casi como el jefe de la oposición.

J.P.: El me aseguró que no es así: que no tiene problemas con el cardenal Bergoglio, aunque disiente en algunos aspectos.

P.: Pero el diálogo está roto...

J.P.:
Debemos lograr un diálogo respetuoso en el que ninguno de los sectores intervenga en el campo del otro. Esa relación debe basarse en la libertad y la independencia.

P.: ¿Le acercó el reclamo de los obispos referido a que se respete la división de poderes?

J.P.: Sí, se lo planteé y el Presidente me dijo que estaba totalmente de acuerdo con el mensaje de los obispos y que por ese motivo no dijo nada.

P.: ¿Va a apoyar a alguna lista en las elecciones para gobernador en Misiones?

J.P.: Yo soy un pastor y, como tal, debo respaldar a todos. No puedo señalar a uno con el dedo.

Entrevista de Pablo Ibáñez

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