25 de abril 2002 - 00:00

Llega hoy Lavagna, a quien todos creen el sucesor de Remes

Eduardo Duhalde mantendrá en las próximas horas una reunión clave con dos viajeros que llegan al país. Son Roberto Lavagna -a quien todos sindican como nuevo ministro de Economía- y Guillermo Calvo, que será asesor económico de la Presidencia.

Duhalde comprometió para esa cita anoche a Jorge Capitanich, a quien confirmó en el cargo de jefe de Gabinete.

Tras la fallida experiencia de lanzar en una asamblea -y que ésta lo despedazara- el nombre de Alieto Guadagni como ministro de Economía, Eduardo Duhalde se reservó otro operativo para esa futura designación. Fue luego de un duro diálogo con varios gobernadores.

-Bueno, ¿estás a favor de acordar con el FMI o no?, le preguntaron.

-Sí, ya lo he dicho, dijo Duhalde con vergüenza.

-Hay que decirlo fuerte, le insistieron.

-Yo lo he dicho -se atajó-, pero los diarios no me lo publican.

-Mirá, las tapas de los diarios tenés que hacerlas vos.

Pasó ese momento y, luego, se habló de los candidatos.

Duhalde se les había presentado desde la noche del martes con el ánimo entregado:

-Hagan como si ustedes fueran yo, decidan el plan, decidan la gente, hagan lo que crean más conveniente.

Enfático en el reclamo de una línea, el Misiones de Carlos Rovira sintetizó el ánimo de todos: «Si estás pensando en alguna salida populista decilo acá porque se terminó todo».

-No hay plan B, el plan es el que conocen y estamos acá para que avance del todo.

Le aconsejaron en el acto designar en Economía a alguien «de afuera», tipo Calvo (Guillermo) o Petrei (Humberto). Se debatió eso y, en todo caso, se convino en que sería casi extravagante traer a alguien que está desde hace mucho tiempo fuera del país. «Sí, tal vez, como asesores.» Y vino la conclusión: ¿por qué no preguntarle al FMI, al Banco Mundial o al BID para ver a quién ellos aconsejan?

Duhalde llamó a Enrique Iglesias, hablaron sobre Calvo, también sobre Petrei, se concilió que podían ser asesores -como ya lo fueron de Roque Fernández en tiempos de Carlos Menem- y, en el diálogo, el Presidente interrogó: «¿Y qué pensás de Roberto Lavagna?». Desde el otro lado de la línea, hubo consentimiento. Por eso anoche Lavagna viajaba desde Bruselas luego de que lo llamase el Presidente a las 16 de ayer. También Calvo llegará el viernes, para dialogar con Duhalde y con Remes, aunque sea como asesor.

• Oferta

Había otros dos datos para solventar este nombramiento: a Jorge Remes, en determinado momento, le ofrecieron la embajada ante los organismos internacionales -la misma que ocupa Lavagna- y al mismo tiempo todos sabían que Lavagna en Economía debía entusiasmar a los radicales.

Ese posible ministro reconoce una historia común con Juan Sourrouille, fue confeso coautor del Plan Austral y, además, si bien nunca estuvo demasiado cerca de los bonaerenses, más lejos estuvo del menemismo. Curioso fenómeno político el de Lavagna: lo bancan más los radicales de Raúl Alfonsín que los peronistas, quienes nunca lo consideraron demasiado propio (entró y salió del PJ varias veces, alguna de ellas hacia el Frepaso). Es cierto que también hay versiones acerca de que, en los últimos tiempos de la gestión alfonsinista, Lavagna no quedó en las mejores relaciones ni con Don Raúl ni con Mario Brodersohn, quienes eufemísticamente lo tildan de «muy individualista».

Por eso anoche, en la proximidad de Lavagna se veía más la influencia del Frepaso que de los radicales. Duhalde se reunió con Darío Alessandro en dos oportunidades para hablar de la designación: Lavagna, debe recordarse, fue el principal asesor económico de Chacho Alvarez hasta que éste decidió eyectarse de la política. Su relación con el actual presidente es menos estrecha, aunque fue la primera persona consultada por Duhalde y por Remes -junto con Rodolfo Terragno- cuando el gobierno actual se encaminó hacia la devaluación del peso.

Lavagna, finalmente, estaría dispuesto a obedecer la demarcación de la cancha que establecen los 14 puntos del documento firmado por los gobernadores y el mandatario. También suscribiría ir hacia el tipo de cambio fijo. No estaba claro anoche, en cambio, si cuenta con un equipo capaz de cubrir las principales áreas del ministerio.

Así parecía anoche el curso hacia la vacante de Economía, ya que se derrumbaron otros candidatos, en su mayoría por deserción o negativa. Caso del profesor Calvo, quien rechazó inclusive un pedido del propio Iglesias. El economista sugirió el nombre de Miguel Kiguel, quien rechazó ayer por la tarde el ofrecimiento que le formularon desde Olivos. También se postuló a Pablo Guidotti, mientras se zarandeaban nombres como el de Juan Schiaretti (delegado de Córdoba, propuesto por el jujeño Eduardo Fellner y a quien José Manuel de la Sota lo admitió como «eventual jefe de Gabinete si el Presidente me lo pide») o Carlos Melconian, quien ayer estuvo en Olivos a pedido de tres gobernadores (Felipe Solá, uno de ellos, lo lanzó para la cartera, mientras Carlos Rovira y Juan Carlos Romero le pidieron un comentario sobre el documento), pero no fue entrevistado por Duhalde. Se especulaba con un veto radical sobre Melconian, cuya presencia despertó en los parque de la residencia malestar en la delegación de la UCR.

Otro consultado para la segunda línea fue el economista Rogelio Frigerio III, acercado por Ramón Puerta, ayer también dialogando en Olivos a Solas con Duhalde.

Este no le confió a nadie su decisión futura, tal vez porque no la tiene, pero ésa fue su tendencia en todas las reuniones que mantuvo: sólo preguntó, casi nunca expresó opiniones. Más bien, parecía devastado: a pocos presidentes se los vapuleó tanto en tan poco tiempo. Casi lo mismo que le pasó a la economía argentina en la administración Duhalde.

Resultaba tan curiosa e impredecible la designación del nuevo ministro que muchos se sorprendieron, con razón, cuando llegó por la tarde Jorge Remes en el helicóptero presidencial.

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