18 de marzo 2004 - 00:00

Llegó el turno ahora a anteojudos y corbateros

Llegó el turno ahora a anteojudos y corbateros
El Presidente habló el jueves pasado en Parque Norte en el acto de «transversalistas» recién llegados y justicialistas bonaerenses malhumorados. Aunque, según el famoso dicho de Diego Maradona, trasladaron «menos gente que una bicicleta», fue suficiente para el estallido del glaciar institucional patagónico. Estallido que, a diferencia del auténtico sureño, no se produce cada 16 años sino aproximadamente cada 16 días a partir de que haya más de 200 personas en un acto y si media un micrófono.

La iracundia de los discursos del presidente Néstor Kirchner ya ingresó históricamente en el libro Guinness de los récords mundiales: jamás los directivos del Fondo Monetario Internacional, desde su creación en 1946, habían solicitado -a la par de las duras condiciones económicas habituales para sus acuerdos con distintos países-, el moderar la lengua de un primer mandatario.

Sucede que no nos queríamos quedar sólo con el récord de protagonizar el mayor default con acreedores de la historia mundial. Sumamos que modere Kirchner sus alocuciones públicas. Por si faltaran emprendimientos nativos con pretensión mundial en estos días -quizá para compensar nuestro Waterloo en fútbol en Japón-Corea-, ya mostramos la invención criolla del «riesgo-papá» cuando menos en busca del Nobel de Economía.

Lo creó un solo hombre, Marco Lavagna, desde ya hijo del ministro Roberto Lavagna, y pretende que desde su manipulación secreta pero difundida, vía la propia consultora familiar «Ecolatina», el mundo sustituya la famosa medición «riesgo-país» por nuestro invento telúrico. Obviamente, da apenas un beneficioso (para nosotros) 20% de lo que mide el índice real del «riesgo-país». Si se aplicara a países serios, como Alemania o Chile, por caso, y les redujeran el «riesgo» en 80% para que quedara solo el nuestro ¡darían negativo...! O sea, el mundo tendría riesgos, no esos países.

Kirchner no quiere crear índices sino discursos contestatarios. Si tiene que atragantarse por no mencionar con adjetivos al Fondo Monetario, por los acuerdos en trámite, vuelve en sus piezas oratorias al recurrente tema de los diabólicos «críticos domésticos». Como el gobierno ha logrado atemperar, a partir de Marcelo Tinelli, con metodologías variadas a casi todos los humoristas, asumamos referirnos al discurso de Parque Norte donde el presidente Kirchner, aparte de informar su educación con un «Manual del militante» y su lectura de los aforismos más famosos del filósofo, ya en el bronce, «Mostaza» Merlo, expresó: «Claro que uno puede tener posturas y determinadas consignas muy lindas, pero lo que yo aprendí toda mi vida de militante es que lo importante es poder ir llevando PASO A PASO nuestras ideas... sin caer en promesas vanas y vacías... Cuando vamos logrando acciones, vamos logrando inversiones y dicen 'pero no hay un proyecto nacional', salen CON LENTES, CON CARAS DE SERIOS, CON CORBATA, queriendo mostrarse como si fueran grandes pensadores de la vida nacional. ¡Qué razón tenía Jauretche (Arturo) en su libro 'Zonceras argentinas'! Creen que porque se juntan 5, ponen caras de serios, SE COLOCAN ANTEOJOS, cara de pensadores y dicen qué hacer con la Argentina», remarcó.

El problema es saber quién -o quiénes porque habla de hasta 5- pasarían a ser «los malos» de la nueva película porque proponen otras soluciones a las que encara el gobierno. Analicemos las posibilidades. Con humor porque eso sí -esto en serio-, todo funcionario tiene derecho a refutar críticas porque eso no afecta la libertad de expresión de nadie. El Presidente no llega nunca al insulto, tipo Aníbal Fernández por caso, aunque suene exagerado en sus apreciaciones.

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