27 de marzo 2003 - 00:00

Llevó Barrionuevo violencia a Congreso para salvar banca

Increíble que nadie lo impidiera, porque era una amenaza anunciada desde hace días. Pero igual anoche estallaron incidentes en la zona del Congreso, en Capital Federal, promovidos por barras que se enfrentaron a favor y en contra de Luis Barrionuevo. Fue cuando los senadores trataron el proyecto de expulsión del polémico senador de su banca por su responsabilidad en los disturbios que terminaron con la suspensión de las elecciones en Catamarca. El PJ de esa Cámara, aunque nadie quiso tomar la palabra para defenderlo, lograba esta madrugada que la oposición no alcanzase el número suficiente de votos (eran necesarios dos tercios de los presentes en la sesión) para separarlo de su banca. Penoso.

La foto sorprende un gesto de Luis Barrionuevo controlando desde la banca del Senado a los manifestantes que logró incluir en los palcos altos del recinto para presionar el tratamiento a su favor del proyecto de expulsión.
La foto sorprende un gesto de Luis Barrionuevo controlando desde la banca del Senado a los manifestantes que logró incluir en los palcos altos del recinto para presionar el tratamiento a su favor del proyecto de expulsión.
El PJ del Senado no lograba anoche evitar la expulsión de Luis Barrionuevo de la banca, a pesar de que la oposición en pleno y varios peronistas coincidieron en que el polémico gastronómico tuvo responsabilidad en el escándalo electoral que obligó a suspender los comicios en Catamarca el 2 de marzo. La sesión se desarrolló en un clima de mucha tensión, pues seguidores del gremialista coparon las barras y las adyacencias del Congreso para presionar a los legisladores. Ese clima estalló pasadas las 21 con incidentes que dejaron varios detenidos.

En los cálculos previos, el bloque PJ ya había impedido que la exclusión lograra 2/3 de los votos, aunque con matices domésticos: el grueso, por espíritu de cuerpo, bloqueó la capitis diminutio del sindicalista y un cuarteto (los salteños Marcelo López Arias y Sonia Escudero; y los entrerrianos Graciela Bar y Jorge Busti) se atrevió a proponer una pena menor, suspenderlo en la banca hasta el 25 de mayo, cuando asuma el nuevo presidente. Esto, pensaron, era la mejor alternativa para evitar que se los calificara de encubridores del sindicalista, que tiene una banca de senador hasta el 10 de diciembre (le tocaron en el sorteo dos años de mandato).

Tal como adelantó este diario, la reutemista Roxana Latorre se sumó a los disidentes que ya habían adelantado la tarjeta roja contra Barrionuevo desde el justicialismo: Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández (Santa Cruz), más los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa; y el chubutense Marcelo Guinle.

El santafesino Oscar Lamberto y el mendocino Jorge Pardal encontraron una excusa perfecta para ausentarse en la crucial votación. El primero se quedó en Milán para participar de la cumbre del BID, no obstante que su par de la UCR, Raúl Baglini, volvió desde el mismo foro anteayer. Pardal, otro internacional, se entretuvo en una misión comercial en Chile. La fueguina Mabel Caparrós, en tanto, adujo problemas personales para demorar su desembarco en Buenos Aires.

Con la ayuda del sexteto de justicialistas, radicales, provinciales y ex frepasistas rondaron 36 voluntades y estuvieron a media docena de manos de distancia para ejecutar al sindicalista. El oficialismo, salvo por el operativo salvataje que armaron Miguel Angel Pichetto y Mabel Müller, lo defendió con sordina. En el prime time -a la hora de los noticieros centrales de la TV-sólo hablaron en el recinto peronistas que protegieron a Barrionuevo de la exclusión, con la excusa de que podía aplicársele una penalización más leve.

Pasadas las 16, Fernández de Kirchner abrió la ronda contra el gastronómico. En su carácter de titular de la comisión que juzgó su conducta, desafió a los presentes a que «vean y escuchen los videos que muestran a Barrionuevo incitando a la gente a rebelarse». « Después digan que él no tuvo nada que ver», se montó a la tribuna. Desde el otro extremo del recinto, el polémico legislador escondía una sonrisa socarrona.

«
Esto no es un asunto de radicales contra peronistas -subrayó la santacruceña-. Este Senado ya pasó por el affaire de los sobornos durante el gobierno de Fernando de la Rúa; después vino otra denuncia (en alusión a la ley Barrionuevo y el supuesto pedido de coimas a banqueros), y ahora esto: ¡hasta cuándo va a aguantar esta institución!», terminó la señora de Kirchner. Antes, había repasado los tramos fundamentales del dictamen de mayoría de Asuntos Constitucionales, que recomienda la expulsión de Barrionuevo por «indignidad».

•Polémica

Hubo una áspera polémica, precisamente, cuando Pablo Walter (Fuerza Republicana) reclamó que, durante el tiempo que le correspondía hacer uso de la palabra, se proyectaran en la sesión 15 minutos de la cinta que aportó Marita Colombo (Frente Cívico). « No me cabe en la cabeza que, después de ver esas imágenes, haya alguna persona de bien que tenga alguna duda sobre la responsabilidad de Barrionuevo en el escándalo de Catamarca», arguyó Walter ante la ira creciente del PJ que resistía darles más difusión a esas imágenes.

Pichetto
pegó un brinco y apuntó que el tape «ya los hemos visto por circuito cerrado y por TV». El tucumano, aliado de Ricardo López Murphy, respondió: «El jefe del bloque mayoritario no me va a decir a mí si puedo hacer uso de mi tiempo o no; tal vez, se niegue porque es la prueba más contundente de la inconducta del senador por Catamarca». En sintonía con Pichetto, Eduardo Menem consideró «improcedente» el planteo de Walter.

Cristina de Kirchner
salió en auxilio del delegado de FR: «El senador no está pidiendo permiso; además, ayer (por el martes) él mismo adelantó esta propuesta en la comisión y allí lo aprobamos». La santacruceña puso en aprietos a Pichetto, Menem y compañía al revelar que, en la víspera, Barrionuevo también había pedido que se pasara en el recinto su propia versión fílmica. Finalmente, la moción de Walter fue sometida a votación y el oficialismo impuso su número para censurarlo.

Walter
, entonces, se vio obligado a recordar pasajes del video que le impidieron proyectar. También aprovechó para golpear a sus contradictores. « Hay que agradecerle a Barrionuevo que haya logrado la unidad del peronismo: hoy Duhalde y Menem se pusieron de acuerdo para darle impunidad.»

El jujeño
Guillermo Jenefes estrenó el papel de defensor oficialista, aunque buscó un resquicio para no aparecer como salvador.

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