Lo dejaron solo a Timerman
Como Eduardo Duhalde, en algún momento Néstor Kirchner se dará cuenta de que el mundo está más globalizado de lo que creía. Su cónsul en Nueva York, Héctor Timerman, criticó agriamente a Luis D'Elía cuando recibió ayer a Cristina de Kirchner en esa ciudad. El funcionario es el primero que desde una tribuna expectable descalificó al piquetero oficialista que lleva adelante una campaña contra la comunidad judeo-argentina en torno al atentado a la AMIA. Es un «lamentable personaje a quien el gobierno ya echó», dijo Timerman sobre D'Elía, un defensor del gobierno de Irán que niega el Holocausto y promete la aniquilación del Estado de Israel. La novedad de los dichos del cónsul en Nueva York es que los funcionarios de Kirchner se cuidan de confrontar en público con D'Elía o de tomar distancia de sus actitudes discriminatorias. Salvo Daniel Filmus en un modesto acto de campaña, ninguno de los ministros se ha pronunciado con fuerza sobre los dichos de D'Elía y el compromiso para el país que resulta de su cercanía al oficialismo.
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También estaba presente el embajador José Octavio Bordón. Timerman, antes del acto fustigó al piquetero oficial D'Elía, cuya paranoia antiisraelí dejó de ser sólo absurda y casi humorística para convertirse en un verdadero problema para el gobierno, en especial en su relación con Washington.
Timerman calificó al matancero de «lamentable personaje», y en diálogo con este diario afirmó que «el gobierno no sólo tomó distancia de él: lo echó. ¿Por qué se sigue afirmando que forma parte del gobierno, entonces?». El lunes, y frente a la dirigencia de la DAIA, el ministro y candidato Daniel Filmus había usado términos similares para descalificar a D'Elía. De todos modos, cabe preguntarse por qué sólo los miembros del oficialismo que profesan la fe judía hacen pública su distancia del piquetero y candidato a intendente por La Matanza. El resto elige callar.
Después de la cena protocolar de anoche, hoy se desarrollarán las actividades centrales, en mesas y coloquios en los que se discutirán los temas habituales en estos encuentros: el crecimiento del sentimiento antisemita en el mundo, a caballo del conflicto árabe-israelí; la seguridad de las entidades judías en el mundo. Allí participará el ministro Fernández; se sabe que algunos expositores preguntarán cómo al mismo tiempo el gobierno argentino apoya el pedido de extradición de nueve ex funcionarios iraníes acusados de organizar el atentado contra la AMIA, y a la vez un hombre que fue funcionario hasta hace poco dice que el mismo fue obra de la «derecha israelí», el financiamiento de esas entidades, etc.
Cristina Fernández, por su parte, estará alejada de estos menesteres: al mediodía almorzará con sus acompañantes argentinos, y por la tarde visitará el impresionante Museo del Holocausto de la capital estadounidense. Ya había estado en el Yad Vashem de Jerusalén, y en el de Berlín, por lo que podrá compararlos.


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