Varios senadores se indignaron con un proyecto de protección ambiental que les reclama a las provincias no talar bosques hasta que se hayan hecho estudios de impacto ambiental. ¿Lo hacen las petroleras cuando extraen sus recursos?, preguntó una legisladora del interior, quien acusó a las consultoras de proponer proyectos que no convienen, por lo menos a su provincia.)
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ADOLFO RODRIGUEZ SAA (PJ, San Luis): Aquí se tocan temas de jurisdicción sumamente trascendentes, y nosotros debemos y tenemos la obligación de preservar inteligentemente el equilibrio con la Nación. Ahora bien, yo miraba a algunos que hablan mucho del medio ambiente, ahora, y pensaba: ¿qué han hecho con el río Matanza y con el Riachuelo? Los han envenenado. ¿Y el Río de la Plata? También está envenenado. Sin embargo, ahora se rasgan las vestiduras. Pero en verdad son coautores, cómplices, encubridores o silenciosos dirigentes que, por omisión, resultan responsables. ¡Y ahora tenemos que pagar los platos rotos todos los argentinos! En esta campaña electoral recorrí el conurbano bonaerense y observé, con dolor, cómo las aguas servidas corren por las calles, a diez kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en el partido de La Matanza y en Lomas de Zamora, ante la indolencia y la indiferencia casi inhumana de una clase dirigente que no ve ni escucha. Sin embargo, ahora se conmueve y dice que este proyecto hay que tratarlo ya. Pero ¿y lo otro? ¿No contamina?
Esos seres humanos toman aguas de perforaciones y, como son pobres y no pueden hacerlas a 200 metros para evitar la contaminación, entonces las hacen a 5 metros. Así, el 50 por ciento de la población urbana que vive alrededor de la Ciudad de Buenos Aires toma agua de napas contaminadas. El Río de la Plata está contaminado y el país casi le da la espalda. En cualquier ciudad de cualquier país, todos miran al río; algunos cruzan las ciudades. Ríos muy contaminados de Europa tienen hoy aguas cristalinas, puras, porque han hecho un trabajo de recuperación respecto de cuando no tenían conciencia del cuidado del medio ambiente, tarea que aquí está pendiente y que debemos cumplir.
Adriana Bortolozzi (Frente para la Victoria, Formosa): Voy a ser políticamente incorrecta en el aspecto ambiental y voy a anunciar mi voto negativo a la ley en general, si no se asegura el respeto a mi provincia -por la cual estoy sentada acá- y a sus derechos. Es como si nosotros pidiéramos a las provincias petroleras que no saquen un galón más de petróleo hasta que hagamos todos los estudios ambientales, planificaciones, etcétera. Eso es lo mismo que nos piden a nosotros, que tenemos poco más que el bosque para sobrevivir.
Me enternecen los mails que recibo de gente joven, de chicos, que dicen «Vote la ley de bosques, nosotros sabemos los intereses que hay detrás». Por su intermedio, señora presidenta, le voy a decir -quizás alguien me escuche-cuáles son los cucos, a esa gente que se disfraza muy circensemente y con buen sentido artístico y «aprieta» con el supuesto medio ambiente. Esos monstruos, esos fantasmas son los cucos de nuestra niñez; pero no existen. En realidad, son cucos que solamente se pueden espantar con una bruja que se llama «consultora»; y ellos son los dueños de las consultoras, todos lo sabemos. Esos son los intereses escondidos.
Y les comento a los chicos y jóvenes de Buenos Aires que tienen que viajar menos en auto y más en bicicleta; prender menos luces y usar menos el aire acondicionado. Esa es la forma de preservar el medio ambiente. ¿Ustedes creen que nosotros, que vivimos del bosque y del monte, vamos a ser tan estúpidos como para eliminarlos? Nosotros cuidamos nuestro bosque, y sabemos cómo hacerlo. Nosotros sabemos vivir en el bosque. Una persona de la Capital no aguanta tres días en el monte formoseño; va a huir espantada con la primera serpiente, con el primer ruido nocturno. En otros tiempos, vino La Forestal. Sus fundadores, los ingleses, hablaban la lengua de esa organización tan valiente que ahora nos ataca; se llevaron nuestros árboles y nos dejaron los pueblos vacíos. Y ahora resulta que vienen los heroicos ambientalistas a enseñarnos lo que debemos hacer. Entonces, ¿debemos atender a ese doble colonialismo interno, o someternos otra vez al poder central? Delegamos facultades de las provincias todos los días, tanto con la coparticipación -como manifestaron los legisladores preopinantes- como con una ley como esta. Al respecto, mi madre me dijo cuando era muy joven: «Mira, primero tienes que tener la libreta de matrimonio y después tú puedes cumplir el débito que te corresponde». Por lo tanto, de la misma manera digo: primero me dan el fondo, se establece cómo se reparte, quién lo reparte, me respetan el poder de mi provincia, y después yo voto; caso contrario, no voto.
Rubén Giustiniani ( Socialismo, Sta. Fe): Soy un profundo defensor del federalismo que hoy se pisotea cuando no hay una ley de coparticipación, que se sigue pateando para adelante y no se les da a las provincias los recursos que les pertenecen. Pero que los recursos naturales, de acuerdo con la Constitución, pertenezcan a las provincias no quiere decir que las provincias pueden hacer cualquier cosa con ellos. Como se dijo recién: no sólo con los bosques. Claro que hay que controlar la explotación petrolera, porque se están contaminando las aguas con las explotaciones secundarias en las provincias del sur del país. Se contaminan las napas subterráneas con la explotación secundaria porque no quieren abrir nuevos pozos. Claro que tenemos que discutir las explotacionesmineras en la República-Argentina, que siguen contaminando el medio ambiente. Ha habido plebiscitos en los que la sociedad les ha dicho No. Por supuesto que tenemos que discutir estos temas. Hay un tema fundamental. Se habla mucho del neoliberalismo y contra el neoliberalismo, pero, en la práctica, se vuelve siempre al neoliberalismo: esto es, que el mercado actúa de manera indiscriminada. El derecho de propiedad no sólo lo debemos discutir conceptualmente, sino, además, en la manifestación concreta. ¿Saben cuánto pagaron por esos campos del norte de mi provincia donde hoy se siembra soja, con una gran rentabilidad por el valor dólar de la soja? ¡Monedas! ¿Quién se apropia de esa renta? Discutamos estas cuestiones trascendentes del país y no el discurso de estar en contra del neoliberalismo, mientras los grandes grupos económicos con concentración de capital se siguen quedando con la mayor tajada de la torta en la República Argentina.
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