1 de noviembre 2000 - 00:00

LOGRAN SENADORES UCR FRENAR OTRAS DOS BAJAS

El senador radical por Córdoba Luis Molinari Romero aceptófinalmente secundar al puntano Jorge Agúndez en la jefatura del bloqueUCR del Senado. Anteanoche, el cordobés quedó confirmado en la vicepresidencia,tras 2 semanas de intrigas, en las cuales se llegó a especular con queabandonaría la bancada o que pasaría a revistar en el gabinete nacional. Era loque él mismo había dado a entender en plena crisis del bloque por las renunciasde José Genoud y Raúl Galván.

La jugada se inscribe en la recomposición de la Alianza en el Congreso.Aliviada la crisis en Diputados, el oficialismo de la Cámara alta necesitabauna recomposición interna. El primer paso consiste en rearmar el radicalismoque pasó por tres mandatos en lo que va de la gestión delarruista. Tomaron eltimón, sin solución de continuidad, Raúl Galván y Mario Losada,con un breve interinato de Luis León.

Para colmo, sufrieron la deserción del santacruceño Juan IgnacioMelgarejo, que renunció a raíz de una denuncia de la neuquina SilviaSapag. Melgarejo cayó víctima de un supuesto comentario que hizosobre él Emilio Cantarero (PJ-Salta). En una charla a solas con larepresentante del MPN, el licenciado senador peronista habría señalado que «Melgarejoestá más pirata que yo», en alusión a la negociación de la ley dehidrocarburos.

Curiosamente, Melgarejo sigue siendo legislador, presentó sudimisión con carácter de indeclinable, pero sus colegas se la rechazaron en elrecinto. De mediar una absolución judicial (Sapag se presentó enTribunales para repetir lo que dijo a la prensa), el santacruceño podríavolver a sentarse en el hemiciclo. De todas formas, ya le hizo saber a suspares que podría dar marcha atrás a la renuncia, aún cuando no hay unpronunciamiento de la Justicia. Por eso, la UCR no retomó la discusión por estetema, ni apuró el pliego de la reemplazante.

Al realineamiento interno que comenzó a materializarse el martes, sesuma la idea de formalizar un interbloque con los provinciales afines (elsalteño Roberto Ulloa y los sanjuaninos Juan Carlos Loza y LeopoldoBravo, entre otros), anti-cipada por este diario.

Molinari, a su vez, necesitaba desmentir con hechos algunos corrillos. En la olade rumores que lo afectaron, se mencionó hasta la formación de un eventualbloque Chacho, en sociedad con el frepasista Pedro del Piero y Sapag,extremo que Molinari consideró «absolutamente disparatado». «Yo soyradical de cuna», aclaró a este diario. El cordobés demoró en tomar unadecisión, ya que recibió un ofrecimiento de Agúndez para acompañarlo, apoco de que este último asumiera la conducción. El delegado de San Luis, quesucedió al misionero Mario Losada (actual presidente provisional del cuerpo),esperó a que el mediterráneo cediera, tal cual sucedió el lunes pasado. Duranteuna comunicación telefónica, Molinari le dio el sí.

Agúndez, en la última reunión de bloque, anunció la deter-minación de Molinari,que servirá para descomprimir las versiones -algunas cimentadas en la supuestasimpatía que le prodigó Carlos Chacho Alvarez en su paso fugaz por estaala del Congreso-, y mantener disciplinado al designado y también a su amigo,el santafesino Horacio Usandizaga. Más allá de la buena relación con elvicepresidente renunciante -que Molinari relativiza-, el cordobés quedódolido por la forma en que sus colegas lo sacaron de la carrera por latitularidad alterna de la Cámara alta.

Tras la frustración por no haber llegado a manejar la bancada (secandidateó en varias ocasiones), quiso sumarse a la terna que le acercaron a Fernandode la Rúa para que definiera el presidente provisional.

Sólo Losada, el chaqueño León y José María GarcíaArecha pudieron subirse al cuadro de honor.

Durante una deliberación a puertas cerradas, el chubutense José MaríaSáez lo vetó delante de todos. «Vos, no», lo sentenció ante lacomplicidad de la mayoría.

 

Dejá tu comentario

Te puede interesar