13 de mayo 2011 - 23:58

"Lole", en el discurso de CFK en José C. Paz

Transcurren las horas y los sonidos del silencio de Reutemann se van haciendo ruidosamente demoledores, como sería la fórmula CFK-Lole, que emisarios del riñón de Cristina están negociando con el santafesino de los "ni" y los "no". Desde hace dos días (cuando ámbito.com lanzó la noticia de que el ex Fórmula Uno estaba en tratativas con el cristinismo para ir de segundo en la boleta presidencial de octubre), las "no señales" provenientes del mismo Lole Reutemann decantan sin prisa y sin pausa sobre una corroboración desde lo afirmativo. Es que en el caso de Reutemann un "no" que no alcanza a ser pronunciado equivale a una afirmación. Un "sí negativo", cuando se lo traduce al idioma de otro de nuestros políticos monosilábicos, Julio Cobos (tacaño, como él, también, en palabras). 

Mientras tanto, mientras nada sale de la garganta del ex piloto devenido en "esperanza blanca" (o moderada, que en términos de peronismo es lo mismo) para la fórmula con Cristina, sí, en cambio, se pudieron registrar movimientos entre propios y ajenos. En primer lugar, el posible candidato a vice de CFK quebró, horas antes del fin de semana, su silencio trapense para sincerarse ante un amigo ajeno a la política y socio en el negocio agropecuario que "no tenía las puertas cerradas". Para Cristina, claro. Pronunció casi la misma frase, una paráfrasis de la que hace pocas semanas saliera de boca de Ricardo Spinozzi, presidente del PJ santafesino, después de que Verónica Ghio, la esposa del ex corredor y jefa de campaña por el "Vamos Lole 2011", pusiera en vigencia la candidatura de su marido a través de Facebook. 

Spinozzi y Ghio son dos de los beneficiados directos de esta vuelta del Lole a las gateras de la carrera electoral: el uno, porque le sumaría, y mucho, al deprimido peronismo santafecino, "diasporizado" frente a la arrolladora tracción pre-electoral que arrastran Binner y el socialismo en la provincia. La otra, es la misma Verónica Ghío, que no oculta sus propias aspiraciones a primera (o segunda) dama desde su puesto de asesora de su esposo en el Senado y últimamente, de spin-doctor para su proyección electoral. 

En cuanto a los otros beneficiados son, también, otros "diasporizados", como es el caso de aquellos peronistas que alguna vez se ilusionaron con votar al Peronismo Federal, que pomposamente firmó hace menos de un año, el 8 de junio de 2010, el documento "Reencuentro", en el que se prometía que todos juntos irían de la mano hacia el cadalso de octubre de 2011. Con las rúbricas de los dos Rodríguez Saa, el matrimonio Duhalde, el salteño Juan Carlos Romero, Felipe Solá, Mario Das Neves, Ramón Puerta, Eduardo Mondino, Miguel Angel Toma, Carlos Reutemann y Francisco de Narváez (tildado de oportunista por "cortarse" solo, sacarse una foto de yunta con Reutemann -la "esperanza blanca" con la colorada- y, claro, difundirla). Tiempos paleolíticos aquellos. 

Por eso, la reacción frente a la primicia de ámbito.com de más de uno de los firmantes de junio de 2010 fue la de un deja-vu (a varios les tocó peregrinar ida y vuelta tantas veces a esa Meca no islámica de Llambí Campbell para volverse, tantas otras, con promesas y desayunarse con retobes). Entretanto, desde un despacho de la Casa Rosada, volvieron a reiterar a este medio que la "Operación Fórmula Uno", como fueron bautizadas las conversaciones con Lole, seguían su curso y tanto, que a la task force clásica de Juan Carlos "Chueco" Mazzón (un enviado recurrente de CFK a Santa Fe en el Tango 03), se había sumado ahora un "arcángel anunciador", de la mayor confianza de la Presidente, que conoce el infierno de las negociaciones y que varias veces tocó el cielo del éxito en acuerdos que parecían imposibles, concretados al lado de Néstor y de Cristina. 

Además, la "Operación Fórmula Uno" no llega con un "timing" desacompasado: recrudece justo cuando CFK necesita presentar un mensaje de distensión, consenso y apertura hacia el electorado, como alternativa frente a las arremetidas patoteras de Hugo Moyano y las desprolijidades de La Cámpora. Que la misma Cristina, el jueves, se encargó de señalar desde la tribuna de José C. Paz.  

La incorporación del Lole a la fórmula de CFK no es otra de las tantas jugadas para arrebatarle espacio y chapas al peronismo ex disidente o antiK, o quemarle sueños de eternidad al macrismo o veleidades a Francisco de Narváez. La Operación Fórmula Uno es, ante todo, la voluntad de una enunciación del reacomodamiento de Cristina frente a una reelección que podría escapársele de las manos.

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