13 de febrero 2003 - 00:00

López Murphy contra fallo

Ricardo López Murphy embistió ayer contra el fallo judicial que habilitó al peronismo a presentar tres candidatos diferentes porque esconde una maniobra del PJ para desplazar a otros partidos del escenario electoral.

De campaña por Lanús, casi un santuario duhaldista, López Murphy deslizó una colección de quejas contra la mecánica electoral impuesta tanto en Nación como en la provincia de Buenos Aires. «Nos hacen perradas para frenarnos» se quejó, lacrimógeno, el economista.

Furioso con los neolemas, acusó: «Es lo mismo que hicieron en La Rioja en la elección de senadores nacionales cuando simularon una pelea entre ellos para llevar dos candidatos distintos y quedarse con todos los cargos» dijo.

La referencia es a la elección de senadores nacionales de 2001 cuando el PJ se fracturó en una sigla oficial, que llevó como candidato a Eduardo Menem, y una agrupación disidente encabezada por Jorge Yoma. El resultado es conocido: hoy los tres senadores nacionales por La Rioja son peronistas.

• Evaluación

El toreo de López Murphy es más que verbal. Ayer, sus colaboradores -con la fiscalización del vice de la fórmula, el salteño Ricardo Gómez Diez- evaluaban cuestionar en la Justicia el dictamen de María Romilda Servini de Cubría que allanó la presentación de candidaturas múltiples.

El argumento es que ese fallo es anticonstitucional porque contraría el artículo 96° de la Carta Magna que, según
Gómez Diez, incorporó la segunda vuelta para ampliar las opciones «y no para que se convierta en la interna de un partido político».

El economista prometió -en honor a las camisetas que visten los jóvenes de Recrear: un dibujo suyo con bulldog y la consigna:
«A cara de perro»-, pelear «palmo a palmo» en todo el país, «aún en los lugares que los peronistas consideran sagrados».

En ese momento, con pausas medidas, desplegó un libreto nostálgico.
«Mi abuelo, un inmigrante, vivió toda su vida en Lanús, en Remedios de Escalada.Así que es mentira eso de que acá todos son peronistas».

Fue un buen recurso de candidato usar la historia familiar de
Marín Murphy, un irlandés que trabajó en los talleres ferroviarios, su abuelo por línea materna, para sensibilizar al auditorio, unas 200 personas, que se habían amontonado en la Cámara de Comercio local.

• Caminata

«¿No quiere ser intendente de Lanús así se va éste?» La señora mayor, sorteando el tumulto, se le arrimó al candidato y le hizo la pregunta casi como un suplicio. El «éste» que citó la señora es el cinco veces jefe de Lanús, el octogenario Manuel Quindimil.

López Murphy
salió entre formalidades y besos. Unos minutos antes había caminado diez cuadras por la calle 9 de Julio, el centro mismo de Lanús, repartiendo saludos. Por seguridad o para incomodar, algún pícaro fiel a Quindimil había solicitado para López Murphy una profusa escolta policial.

Por eso, quizá para confundir,
los organizadores locales contrataron bombos -llegados desde Quilmes-, para animar el acto y simular que el mitín tenía al menos música peronista. Claro que adentro, en el palco, López Murphy recitaba el apocalipsis donde Eduardo Duhalde actuaba de anticristo.

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