17 de diciembre 2000 - 00:00

Los "apóstoles" de Carlos Alvarez predicarán (y negociarán listas) en el interior

Por indicación de Carlos Chacho Alvarez, el grupo de los «apóstoles» que integran Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Rodolfo Rodil y José Vittar comenzarán en los primeros días de 2001 a recorrer las filiales provinciales del Frepaso en las provincias, con los ojos puestos en el llenado de las boletas de la Alianza. Durante el relanzamiento del Frente Grande, el viernes pasado, Alvarez delegó en este cuarteto las negociaciones de entrecasa y las bilaterales con el radicalismo.
Aunque el ex vice seguirá teniendo la última palabra en esa materia, se reservará para funciones institucionales, entre ellas, la cumbre con
Fernando de la Rúa, prevista para esta semana. Con el correr de los meses deberá analizar lo que Cafiero junior lanzó como un globo de ensayo en esa cita del FG: «Tenemos que poner los mejores candidatos para el año que viene».

Dicho sin ambages, Chacho debe postularse. Lo que todavía no está resuelto es si continuará en la Capital Federal, donde podría postularse a senador (con la Cámara alta totalmente renovada no habría excusas para renunciar) o se pasará definitivamente a la provincia de Buenos Aires, donde estableció domicilio en Ezeiza (por las dudas, siempre tiene una salida cerca). De la rentrée de Alvarez con sus lugartenientes nacionales y del interior quedaron varios aspectos por considerar. Veamos:


El encuentro del viernes sirvió para oficializar lo que ya la mayoría sabía: no hay posibilidades inmediatas de fractura en la Alianza, aun cuando de la Rúa archive las propuestas que le mandó su ex vice en la famosa «carpetita»; tampoco de que la tropa frentista se opusiera a las iniciativas de su jefe. En la reunión, los asistentes ratificaron su adhesión, simularon prestar atención y hasta tomar nota, a pesar de que conocían en detalle de qué hablaba Alvarez. Como de costumbre, Alessandro les había explicado lo que todos habían leído en los diarios.


También quedó claro que Alessandro, « Juampi», Rodil y Vittar -integrantes del círculo aúlico del chachismo-serán los únicos que podrán acordar candidaturas y revitalizar el Frente Grande y el Fre-paso en el interior. Siempre en nombre de Chacho, Rodil es el único que mantiene la condición de negociador. Junto a Alberto Flamarique se encargó de negociar con los radicales Rafael Pascual y Leopoldo Moreau las boletas de octubre del '99. Animaron el denominado grupo Cuatro de Copas.


Las internas se hicieron indisimulables en el living come-dor de la casona de Belgrano. Graciela Fernández Meijide y su ex colaborador del Ministerio de Desarrollo Social, Eduardo Bustelo, ni se mira-ron. Es más, la ministra pidió que lo echaran si querían que permaneciera allí. Pero no le cumplieron el deseo. Obviamente, ella no se marchó.

 Cristina Zuccardi
, esposa de Flamarique, llegó en representación de Mendoza, al igual que su archirrival doméstico, Juan González Gaviola. Para no cruzar saludos, el vice-gobernador mendocino -con la excusa de poder fumar-se sentó en la última fila y la Zuccardi en la primera.


Mientras apuraban unos sándwiches de miga en el break del mediodía, uno de los caseros comentó que en ese mismo predio Alvarez había festejado sus 50 años. Como curiosidad, apuntaban que las similitudes entre Chacho y Alessandro llegan a tal extremo que cumplen años con un día de diferencia; el líder frepasista, el 26 de diciembre y su alter ego, el 25. Por si esto fuera poco, ya se sabe que ambos tienen un tono de voz parecido y sufren de asma. Para la salud, no los ayuda ser de Racing.

 Se terminó de desentrañar en esas tertulias informales uno de los misterios que rodeó a la organización del evento, el lugar exacto de la cita. El encuentro se iba a realizar en un edificio de la calle 3 de Febrero, también en Belgrano. Como ese local estaba ocupado en otros menesteres, se fijó un nuevo escenario. Sin embargo, para evitar la aparición de extraños -léase periodistas, curio-sos y representantes del ala rebelde que comanda Alicia Castro-, se combinó tomar un café en la sede de 3 de Febrero y desde allí encaminarse a donde los esperaba Chacho. Los trascendidos periodísticos (este diario publicó el viernes una foto y la dirección exacta del búnker de Alvarez) forzaron a un último cambio: directamente, todos -incluidos los « movileros»- se encontraron en la calle Aguilar al 2100. El dato que faltaba era que la casona que ofició de centro de deliberaciones estaba a la vuelta del local de 3 de Febrero, donde funciona otra dependencia de la Fundación Apertura.


El ex secretario administrativo del Senado, Ricardo Mitre, se movió como anfitrión. El especialista en materia de «cajas» del chachismo se ocupó de que el salón estuviera en condiciones de recibir a los invitados del Frente Grande y de que no escasearan vituallas al mediodía y a la tarde, cuando finalizara la jornada. En el hall de entrada, los mozos prepararon un par de mesas redondas con agua mineral, gaseosas, sándwiches y masitas secas.

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