25 de octubre 2001 - 00:00

Los radicales impidieron recortar poder a Cavallo

El radicalismo pudo ayer abortar por tercera vez en esta semana el intento peronista por derogar la delegación de poderes especiales a Domingo Cavallo, que el Congreso le otorgó en marzo pasado. Esos poderes fueron la condición inicial que había puesto el ministro para ocupar el cargo. La sesión, de todas formas, sirvió para sancionar unos 400 proyectos -todos sin disidencias entre los bloques-de distintos tipos, entre los que se encontraba una prórroga de las pensiones graciables otorgadas por los diputados y que vencen este año.

En el Senado fracasó la sesión prevista para ayer por el temor de los radicales a que se diera media sanción a un proyecto similar de derogación de facultades que había presentado un integrante del oficialismo, Leopoldo Moreau. El temor, en realidad, era infundado, ya que si bien había sido firmado el despacho en Presupuesto y Hacienda, también necesitaba los dos tercios de los votos, un número imposible de conseguir por la oposición.

La eliminación de las facultades pareció conformarse en un caballito de batalla del PJ desde las pasadas elecciones y hasta sirvió como elemento de presión a la negociación que, paralelamente, siguen los gobernadores con la Nación por los recortes en la coparticipación y la refinanciación de deudas. Lo cierto es que, tanto los dos intentos del martes como el de ayer, terminaron por asustar al gobierno que ve cada día más como pierde lentamente el control del Congreso por el cambio de orientación de los propios radicales. Si bien ayer el oficialismo reunió la mayor cantidad de diputados posibles para frenar el embate de peronistas, frepasistas, ARI y algunos provinciales, ahora se espera una reunión del Comité Nacional de la UCR para definir una postura futura sobre el tema.

La sesión comenzó con el protocolo de siempre. Pero la tranquilidad se rompió cuando el peronismo pidió el tratamiento sobre tablas del proyecto. En la primera votación, el radicalismo juntó a aliados cavallistas y provinciales y consiguieron trabar la sanción. El hecho es que para debatir la derogación de los poderes especiales -fueron otorgados por un año y le permitieron al gobierno hasta ahora firmar 64 decretos que disponen hasta reformas tributarias-la oposición necesitaba los dos tercios de los miembros presentes, a diferencia de lo que ocurrió en las sesiones especiales del martes, cuando con sólo conseguir el quórum el PJ, los frepasistas y el ARI se hubieran acercado a la eliminación de esa ley.

• Intentos

Pero al ser la de ayer una sesión de tablas y no estar el proyecto de derogación habilitado -sin despacho de comisión ni transcurrido el tiempo reglamentario-hacía falta reunir los dos tercios de los miembros presentes para avanzar en el tratamiento.

Fue así, que cuando llegó el momento de la votación para habilitar el tratamiento sobre tablas, la iniciativa del justicialismo junto al ARI, la mayoría del Frepaso y algunos provinciales consiguieron 123 votos, mien-tras que los radicales, cavallistas y el resto de los provinciales reunieron 78. La oposición no llegó a juntar los dos tercios, pero la debilidad oficial quedó en evidencia.

Hubo luego un segundo intento para avanzar en la derogación. El socialista
Héctor Polino pidió que se aprobara una preferencia con o sin despacho de comisión para la próxima sesión, y el resultado allí fue de 120 afirmativos y 77 negativos, número también insuficiente.

En medio de las discusiones, los diputados convirtieron en ley un proyecto que prorroga por 10 años las pensiones graciables que otorga el Congreso anualmente y que tenían vencimiento este año, que en este caso afectan a diecisiete mil personas y que representan unos $ 25 millones anuales. La norma fue aprobada el martes en el Senado y pasó inmediatamente al recinto de Diputados, que la convirtió en ley. De todas formas existen dudas sobre el futuro de este sistema ya que en los últimos dos proyectos de presupuesto el Poder Ejecutivo pidió la eliminación de esas prórrogas que vota el Congreso cada año.

Los diputados tampoco avanzaron, a pesar de varias horas de discusión, con el borrador que establece la coparticipación a las provincias del impuesto a los débitos y créditos bancarios. Después de una larga lista de discursos los diputados, por falta de quórum, decidieron pasar a un cuarto intermedio.

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