10 de septiembre 2002 - 00:00

Los senadores cuidan las formas

Juan Carlos Maqueda convocó hoy a los presidentes de las siete comisiones a las que fue girado el proyecto de ley que limita las llamadas «jubilaciones de privilegio» y las deroga hacia el futuro para acelerar el tratamiento del proyecto en el recinto.

Después de ser aprobada en la Cámara baja, la eliminación de los regímenes jubilatorios especiales fue enviada a siete comisiones del Senado dando la sensación de una intención de los senadores en demorar el tema. La cuestión fue utilizada incluso por la santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, como presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, para hacer un planteo en el recinto acusando a la medida de estar pergeñada para complicar el trámite del proyecto.

Tal fue la discusión que se dio dentro del recinto que finalmente se decidió acelerar el proceso de tratamiento con una plenario de comisiones para eliminar cualquier suspicacia.

De todas formas antes de tomar la decisión final los senadores van a recibir a una serie de especialistas en materia previsional. También escucharán a representantes de los regímenes jubilatorios especiales que se piensa derogar, por ejemplo, algunas carreras dentro de la administración pública, médicos o investigadores que no quedaron comprendidos dentro de las exenciones establecidas en Diputados.

Con seguridad los senadores van a introducir cambios a lo votado en la Cámara baja. Por lo pronto se sabe que confirmarán la eliminación total del régimen especial para todos los legisladores.

Pero están dispuestos a dejar afuera de la eliminación al Poder Judicial. Hasta ahora existen fuertes presiones entre los senadores para mantener las jubilaciones especiales para jueces y magistrados atendiendo a que históricamente la Corte Suprema ha resistido ese tipo de medidas y tiene el poder de declararla inconstitucional.

En cuanto a los funcionarios de carrera de distintas áreas del gobierno, la idea hasta ahora consiste en establecer distintos escalones para permitir algún tipo de beneficio previsional especial buscando un promedio de permanencia en el cargo y aportes realizados, por ejemplo, que ninguno haya permanecido en su puesto menos de 10 años para poder conseguir el beneficio.

Otro de los problemas que analizarán los senadores es la retroactividad de la medida que tomen. En 1994 Carlos Menem dictó un decreto por el que se eliminaron las jubilaciones de privilegio y luego distintas medidas, algunas dentro del presupuesto nacional le pusieron un límite que nunca pasó de los $ 3.100 mensuales. Pero
ese decreto fue declarado inconstitucional en un caso específico de un juez beneficiario del régimen especial y en otros casos se interpusieron recursos que en definitiva mantuvieron con vida la posibilidad para algunos funcionarios de acceder a ese tipo de jubilaciones.

Por lo tanto la tesis ahora es conflictiva: «El Estado dice desde 1994 que están derogados. Si ahora votamos una ley que diga lo mismo, significaría reconocer que hasta ahora siguieron en vigencia. Es decir, tendríamos que reconocer retroactivos a muchos jubilados especiales», comentaba ayer un senador.

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