El candidato a jefe porteño Mauricio Macri ya arranca con un auditor propio en la Ciudad de Buenos Aires que debe ser designado esta semana por la Legislatura, ya que los miembros del organismo tienen los mandatos vencidos y no podrían seguir en sus funciones.
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La Auditoría, el organismo de control de las cuentas del distrito, está conformada por siete miembros, de los cuales el presidente es propuesto por la oposición al gobierno porteño. En su momento esa designación recayó en el peronismo, que propuso al actual titular del organismo, Vicente «Pipo» Brusca. Otra vez en la Capital Federal el PJ es mayoría opositora, pero en el reparto le corresponderá un puesto al macrismo, que logró reunir un bloque de media docena de bancas. Es el que preside Oscar Moscariello y estarían dispuestos los legisladores que responden a Macri a postular nuevamente a Brusca como propio candidato, aunque ya no como titular.
La presidencia será ocupada según la propuesta del bloque peronista que postula Jorge Delord y tanto el radicalismo como el Frente Grande también tendrán sus auditores.
Brusca es cercano, más precisamente familiar, a Eduardo Rollano, uno de los principales referentes del empresario en el distrito porteño y ya participó en el lanzamiento de la campaña de Macri, cuando se creía que las elecciones en la ciudad serían en junio, ahora trasladadas a agosto.
Otra de las actuales auditoras, que también se suma a la candidatura del titular de Boca Juniors es la ex belicista Noemí Cotonat, reconocida por sus informes, pero que cobró notoriedad en algún momento cuando montó cámaras ocultas para denunciar a uno de sus pares radicales.
El jueves, la Legislatura tiene previsto terminar con el trámite de designaciones de los auditores, dado que mientras no se renueven los cargos, los actuales no pueden firmar informes que carecerían de validez a partir del jueves cuando les vence una prórroga en sus cargos.
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