Se dispone hoy Mauricio Macri, al regresar de Brasil, aprovechar el agujero negro que dejó Carlos Reutemann dentro del peronismo. Desde que conoció la deserción, el empresario boquense ordenó revisar la estrategia de su centro de estudios y, quien hace 72 horas hasta dudaba de presentarse como intendente en la Capital, ahora está casi decidido a proclamarse candidato a la presidencia por el PJ. Avatares de la vida política que no sólo involucra a los advenedizos.
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Ebullición cierta había ayer entre el personal que comanda Francisco De Narvaez, el otro empresario que acompaña a Macri y quien se empeña -en varios sentidos-con fuerte intensidad en el lanzamiento. Para este grupo, la oportunidad política es única y la declaración de Macri -«no seré candidato a vice de Carlos Menem» (tampoco se lo ofrecieron)- indica que aspira a una figuración mayor. Anoche, habló por teléfono con este diario luego de su entrevista con Pedro Malan y dijo: «La salida de Reutemann modifica todo mi proyecto, ahora hay que revisar las prioridades». Está claro que no desea perder ni un minuto tanto que, aún sin haber tomado la decisión, ya aparecerá este fin de semana en más de un diario y en la TV reclamado por el periodismo. Conveniente necesidad periodística por conocer su palabra.
A Macri lo entusiasma el presunto vacío electoral dentro del justicialismo, entiende que dispone de planes y propuestas que podrán ser absorbidos en el partido por aquellos insatisfechos con las postulaciones de Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Juan Carlos Romero y Ramón Puerta. Experto en sucesiones, se plantea como un clonaje de Reutemann, con quien estuvo largamente la jornada anterior a la decisión del santafesino (casi tres horas de diálogo en las que al empresario le costó entender las enormes dudas de su interlocutor).
Para el gobierno, al menos para Eduardo Duhalde, lo de Macri es un hecho. Así lo confesaba ayer el mismo mandatario como si fuera un placebo para el dolor que le produjo Reutemann. Importa en este caso el dato de Duhalde: tiene una comunicación mucho más estrecha con el empresario que la consignada en los diarios cada vez que éste lo visita. Sin embargo, esta relación tan amistosa puede lastimarse en los próximos días: Macri no ignora que si pretende generar expectativas en el justicialismo no lo podrá hacer de la mano del Presidente. De eso está convencido.
Con encuestas que lo muestran a Macri con un porcentaje promisorio para la interna peronista, posiblemente éste justifique su lanzamiento. Del lado político, en todo el país, no se le conocen adhesiones por el momento ni tampoco demasiados vínculos con los gobernadores peronistas. Más bien, su amigo De Narvaez se dedicó a la contratación de técnicos y la tarea de juntar voluntades se reservaba para el futuro. Ahora, si se deciden, deberá iniciar una carrera contra el reloj de difícil pronóstico: quienes confiaban en Reutemann como alternativa a Menem tal vez no le concedan la misma responsabilidad a Macri. Eso sí: hoy el empresario dispone de lo que el santafesino dijo que le faltaba, audacia en cierto sentido y el dinero suficiente para la interna.
Aún así, con la mesa servida pero sin contar ningún invitado, Macri discutirá con sus íntimos esta noche si aspira a competir en una pugna justicialista donde los dados ya parecen echados.
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