18 de junio 2003 - 00:00

Mal momento para GGG por el PAMI

El gobierno se aseguró ayer en el Senado la aprobación del proyecto que habilita a Néstor Kirchner la posibilidad de intervenir el PAMI. Hoy, el PJ tratará de sancionarlo sobre tablas en esa ala del Congreso y, mañana (según el optimista plan que negociaron Miguel Angel Pichetto y Eduardo Camaño, presidentes del bloque senatorial y de la Cámara baja, respectivamente) podría convertirse en ley en Diputados.

El costo de la votación parlamentaria, que podría haber sido cero por tratarse de un presidente recién asumido, lo pagó, en cómodas cuotas, Ginés González García, durante una agitada sesión de mediodía de la Comisión de Salud de la Cámara alta en la víspera. El ministro, enviado por la Casa Rosada a dar explicaciones sobre el proyecto, no pudo eludir el mal trance, entre otras cosas, porque allí esperaba Luis Barrionuevo, principal obstáculo -según dejaron trascender desde el oficialismo- de la depuración de la obra social de jubilados y pensionados que pregona el kirchnerismo.

«Si el Presidente quiere intervenir el PAMI, que lo haga», desafió el senador por Catamarca en una de sus primeras intervenciones. « Ya descabezó la cúpula militar y la de la Policía Federal», avanzó en tono desafiante, mirando a los ojos a González García y en busca de aliados en cuarteles y comisarías. «Si quiere intervenir mi obra social (por gastronómicos), que lo haga también», terminó de torear con una ironía al emisario de Kirchner, delante de las cámaras de TV.

«Esta reforma no es contra nadie. Yo intenté un diálogo con miembros del directorio, pero ellos creen que es un organismo autónomo», se lamentó el ministro al inicio de la cita. « Hay una confrontación entre el directorio, lo que hace que el PAMI se encuentre paralizado desde hace diez días», dramatizó en el plenario de la comisión que dirige Mercedes Oviedo (PJ-Misiones).

Envalentonado, en el papel del Llanero Solitario (era obvio que sus compañeros de bancada ya no lo acompañan como antaño y, por razones lógicas de la política, apoyan la flamante gestión Kirchner), Barrionuevo contraatacó y señaló que los motivos para intervenir el PAMI son «pura y exclusivamente pequeños», y provocados por « cuestiones políticas».

«Si hay corrupción, para eso está la Justicia», trató de sentar doctrina el gastronómico.» No puede ser que el PAMI esté todos los días en la tapa de los diarios gracias a periodistas interesados; a varios de ellos los querellaré», levantó la voz, en tren de amedrentar no sólo al ministro sino además a las cronistas parlamentarios presentes.

Atribuyó los problemas a que el presidente de la obra social propuesto por el Ejecutivo,
Juan González Gaviola, « llegó a la entidad como quien viene a echar a todo el mundo». El sindicalista con fueros volvió sobre Ginés y, más que entonado, le disparó en la cara: «Dicen que los gerentes los puse yo, pero es éste el ministro el que los puso; no, Barrionuevo».

«
No era su mejor discípulo el señor Surace en la Fundación que usted maneja», bramó enardecido.

«
Es cierto lo de Surace», tuvo que admitir el ministro.

Y siguió
Barrionuevo: «Y los cuatro síndicos no los nombraste vos?». También el perplejo González García debió consentir.

Eduardo Menem
intentó poner blanco sobre negro la historia. «Si quieren la intervención, por qué no mandan directamente una iniciativa para intervenir el PAMI». «El Poder Ejecutivo no está pidiendo permiso para intervenir, sino que busca tener las mismas facultades que tiene con las otras obras sociales», explicó González García. « Pero así parece como que el Ejecutivo nos pide el poder de intervenir si el directorio no se porta bien», pataleó el riojano.

Menem
puso el dedo en la llaga al subrayar la «continuidad» del ministro en la cartera de Salud, que asumió con Eduardo Duhalde. Con diplomacia, le recordó que era el mismo ministro que había defendido la sanción de la ley que ahora se quiere modificar. « Si era mala, ¿por qué se la defendió desde el gobierno en julio de 2002?», se puso sagaz. El funcionario se limitó a argumentar que la propuesta remitida por el PEN « es superadora» de la Ley 25.615 que se aprobó el año pasado.

• Preguntas soslayadas

A continuación, Menem lanzó un pack de preguntas que fueron soslayadas por Ginés. «¿Qué opinión tuvo de la designación de Horacio Pacheco (ex titular del PAMI en el último tramo del gobierno duhaldista)?», interrogó el representante de La Rioja. «¿Hay algún informe de auditoría sobre las irregularidades que se vienen ventilando? Porque no podemos manejarnos con trascendidos de la prensa», abundó en busca de pormenores y justificaciones.

A la ronda, se acopló el lopezmurphista de Tucumán
Pablo Walter. « Lo que nos preocupa -y hablo en nombre del Interbloque Federal de provinciales- es cuál es el verdadero objetivo del Poder Ejecutivo respecto del PAMI: esperamos que no se trate de sacar a los amigos ajenos para poner a los amigos propios», sonrió Walter. « Quédese tranquilo que no es ése el objetivo», contestó González García, ya que -se supone- echará a Surace y a sus cuatro síndicos.

«
Vamos a acompañar la iniciativa porque nosotros -incluso el senador (Ricardo) Gómez Diez presentó un proyecto de descentralización en ese momento- votamos en contra de la ley que hoy se pretende cambiar», siguió el tucumano que es vice de Salud. « Lo que quisiéramos saber es si el problema se circunscribe sólo a los amigos de Barrionuevo», se divirtió Walter, mientras el gremialista prefería guardar silencio.

El radicalismo, por boca de
Carlos Maestro, prometió una deliberación de bancada para hoy a la mañana, aunque dejó entrever que acompañarían las necesidades gubernamentales. A pesar de que pagarán, igual que el PJ, el costo de haber defendido con uñas y dientes -en un pasado no muy lejano- una ley que ahora resultó más que deficiente.

Hace menos de un año, coincidían los bloques mayoritarios en que la imposibilidad de que el Ejecutivo interviniera el PAMI
(esa potestad todavía está limitada al Congreso, a instancias de la Auditoría General de la Nación) era muy positivo, ya que dejaba al poder político a distancia prudencial de la administración de la obra social. Por lo visto, nada fue como se decía, nada será como se dice.

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