Malditas paredes

Política

Forma parte, indivisible, del conventilleo político: la malsalva, desde los paredones, sin firmarla ignominia, aunque está probado que, más tarde o más temprano, alguien rastreará las huellas hasta el autor intelectual. La víctima, ayer, fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a quien le empapelaron parte de la Ciudad sugiriéndole que «renuncie» para ayudar a Néstor Kirchner. Al pie apareció el logo de los Jóvenes K, armado que conduce el albertista Nicolás Trotta. Se sobreentiende que no fueron éstos los gestores de la afichería que generó un revuelo en el kirchnerismo, donde algunos festejaban por lo bajo mientras otros tuvieron que sobreactuar para evitar que le cuelguen el San Benito: Juan Carlos Dante Gullo mandó a sus muchachos a tapar los carteles que maltrataban a Alberto F. La picardía fue, finalmente, imputada a sectores del PJ no albertista y, seguramente, no kirchnerista, aunque no faltaron dirigentes porteños alineados con la Casa Rosada, críticos del jefe de Gabinete, que rastrearon al responsable de los carteles para palmearle la espalda.

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