El viernes finalizó en Londres la IX ronda de conversaciones sobre cooperación en materia de defensa entre la Argentina y el Reino Unido. El intercambio bilateral siguió el mismo camino de indiferencia que anima la negociación por la soberanía de las islas Malvinas. De hecho, la delegación criolla llevaba la instrucción de no sobrepasar la agenda más allá de intercambios de personal militar y restringidos a acuerdos preexistentes como: el curso de instructor en el Centro de Operaciones para Misiones de Paz en Campo de Mayo (Caecopaz), el curso de navegación en hielos antárticos destinado a comandantes del rompehielos británico Endurance o el de instructor de tropa de montaña para el Ejército. Las rondas de conversaciones de defensa se hacen todos los años en el mes de junio. Pero, la ministra Nilda Garré las había suspendido con el argumento de que no contaba con recursos para solventar el viaje de la comitiva a Gran Bretaña. Participó el secretario de Asuntos Militares, José
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María Vásquez Ocampo quien viajó acompañada por el director de política, Leonardo Hekimian y en representación de Gran Bretaña, Martín Howard, director general de operaciones y política del Ministerio de Defensa. El tópico central del semblanteo -no estaba en agenda entre criollos y británicos fueron los actos por la conmemoración del 25° aniversario de la Guerra de Malvinas -dejó 649 militares argentinos y 255 británicos muertos- que comenzarán en Londres el 14 de junio, fecha en la que Gran Bretaña celebra «El día de liberación» y finalizarán el 17.
Existe una corriente de opinión en ambas Cancillerías sobre la necesidad de aprovechar la efemérides en beneficio de relaciones más serias y superadoras del conflicto. Pero hay un tema que desvela a la diplomacia criolla: cuál será el eje de la conmemoración para los británicos. Si se trata de recrear el triunfo, no queda espacio para presencia argentina, en tanto que si la celebración adquiere el tono de cierre de heridas como lo fue por caso, la de la Segunda Guerra Mundial, habría disposición a participar. En el Congreso también trazan estrategias de acercamiento, aunque divorciadas del análisis diplomático. El diputado Jorge Argüello cree que la presencia de la fragata escuela Libertad en el puerto de Londres, con los marinos en viaje de instrucción podría ser un gesto viable.
También pensó en fotografiar todas las placas del país alusivas a veteranos caídos en combate y exhibirlas en una megaexposición. Aún no se determinó si sería en Londres o Buenos Aires. A Vásquez Ocampo, funcionario que mira todo bajo la lente de los derechos humanos, le tocó una tarea difícil. Tuvo que orejear las cartas de Howard, su par británico, quien viene de ejercer un alto cargo en inteligencia del Ministerio de Defensa durante la guerra con Irak, para determinar qué camino emprenderá la recordación organizada por el gobierno inglés. Claro que por esa adhesión a planteos setentistas Vásquez Ocampo preferiría el clásico del thatcherismo: la guerra fue la liberación de la dictadura militar.
Veteranos
¿Qué diría esa corriente del extinto Pinochet? ¿que fue un demócrata? Garré también reúne información de sectores de veteranos afines al ministerio como el Centro de Ex Soldados Combatientes Islas Malvinas de La Plata ( CESCIM). Cuatro miembros de dicho centro, Oscar Ibarguren, Gabriel Sagastume, Luis Poncetta y Raúl Pavoni coincidieron en una visita a las islas con Carol Thatcher, periodista, hija de la «Dama de Hierro», quien prepara un documental titulado «La guerrade mami» que será exhibidoen el aniversario del conflicto.
Todos ellos revistan en el Poder Judicial platense, y promueven la realización de « Juicios por la Verdad» de la guerra de Malvinas, consistentes en señalar las supuestas vejaciones sufridas por soldados a manos de sus superiores, versión que dieron a la documentalista Thatcher. Ese film podría acicatear rencores de frontera según el enfoque que se dé a la participación chilena en el conflicto. El fallecido Pinochet, que gobernó Chile durante diecisiete años, fue un eficiente aliado del gobierno de Margaret Thatcher durante la Guerra de Malvinas. Ese vínculo de conveniencia se probó en 1998 cuando Pinochet fue arrestado en Londres, a pedido de España por la violación de derechos humanos y al cabo de 503 días de detención fue liberado y se le permitió el retorno a Chile.
El lobby de Thatcher ante el gobierno de Tony Blair fue decisivo para la libertad del represor trasandino.
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