Una Asamblea Legislativa deberá aceptar entre hoy a las 14 y mañana a la misma hora la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá en la presidencia de la Nación y, a lo sumo, 48 horas después, otra Asamblea deberá elegir a su sucesor hasta que se elija por voto popular un nuevo presidente. Hasta anoche la primera convocatoria a Asamblea se había fijado para mañana, pero las negociaciones con los partidos podrían demorarla para el miércoles 2. Los acuerdos alcanzados indicarán si en ese momento se pone en el mando a Eduardo Camaño, ante la renuncia también de Ramón Puerta como presidente provisional del Senado y se nombra al sucesor definitivo o si la acción transcurre en dos asambleas distintas. El apuro por convocar a la Asamblea partió del propio Puerta, que anoche recibió la renuncia de Rodríguez Saá de manos del edecán de turno, pero inmediatamente presentó la renuncia a su cargo de presidente provisional del Senado, por lo que la jefatura del Estado queda en manos de Cama-ño, presidente de la Cámara de Diputados, tal como indica la Ley de Acefalía, que está obligado a convocar a la Asamblea Legislativa.
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Las dudas en cuanto a la situación de la presidencia surgieron cuando Rodríguez Saá aclaró que su renuncia, con carácter indeclinable, se hacía efectiva desde el mismo momento de su presentación; por lo tanto, explicó, ponía el mando desde ese mismo momento en manos del presidente provisional del Senado, Ramón Puerta. De acuerdo con la Constitución nacional -artículo 75, inciso 21-, esta acción no es posible ya que la renuncia del presidente debe ser aceptada o rechazada por la Asamblea Legislativa. Por lo tanto, a pesar de la voluntad de Rodríguez Saá, continuará siendo legal-mente presidente hasta que se reúna la Asamblea.
Anoche, el radicalismo, en boca de la mayoría de sus legisladores, anunció que en la actual situación del país no se podría esperar 48 horas para nombrar al nuevo presidente. Se hablaba incluso de convocar a una asamblea para hoy. De hecho, anoche senadores y diputados emprendieron el viaje desde sus provincias a la Capital.
Negativa
Desde temprano circuló ayer la versión de que ante la renuncia de Rodríguez Saá, Puerta se negaba a ocupar la presidencia provisoria una vez más. En ese caso quedó claro que el mando pasaba a Camaño, que asumirá inmediatamente ante la Asamblea Legislativa. Esto es así gracias a la Ley de Acefalía vigente, sancionada en 1975, que establece que ante la «falta de presidente y vice de la Nación, el Poder Ejecutivo será desempeñado transitoriamente en primer lugar por el presidente provisional del Senado, en segundo por el presidente de la Cámara de Diputados y a falta de éstos, por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, hasta tanto el Congreso reunido en Asamblea haga la elección...». A partir de ese acto, el presidente provisional contará con 48 horas para convocar a otra Asamblea que deberá abocarse a elegir al presidente que ocupará el cargo hasta que uno nuevo sea electo.
Con la renuncia de Rodríguez Saá, la Asamblea Legislativa deberá reunirse inmediatamente; la fecha más probable es mañana, y aceptar la renuncia del Presidente, en condiciones similares a lo hecho con De la Rúa, poner a Camaño en el mando y a las 48 horas, elegir un sucesor que ocupe la presidencia hasta que sea elegido un nuevo mandatario.
El hecho es que la interpretación del artículo 88 de la Constitución nacional permite tanto un llamado inmediato a elecciones presidenciales como el cumplimiento del mandato restante del jefe de Estado renunciante. El texto establece: «En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vice-presidente de la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la presidencia, hasta que haya cesado la causa de inhabilidad o un nuevo presidente sea electo».
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