25 de marzo 2002 - 00:00

Mañana relanza Duhalde el ajuste sobre provincias

A pesar de las quejas de los obispos con los magros resultados del diálogo social que ellos mismos llevaron adelante, mañana ese experimento tendrá uno de sus momentos rutilantes: los tres prelados delegados de la Asamblea Episcopal (Jorge Casaretto, Ramón Artemio Staffolani y Juan Carlos Maccarone) y el diplomático del PNUD Carmelo Angulo se reunirán con los gobernadores de provincia, en lo que tal vez sea la última reunión sectorial de la ronda que ese equipo viene realizando hasta ahora.

En el encuentro participará el gobierno, a través del gabinete social, encabezado por Hilda Chiche de Duhalde. Estarán también Ginés González García, Alfredo Atanasof y Juan Pablo Cafiero, quien interviene de manera permanente en el «Diálogo Argentino», acompañando al capellán de su familia, el obispo Casaretto.

Es probable que en la reunión se ventilen las últimas iniciativas del duhaldismo, impulsadas por el Presidente desde que regresó de Monterrey, en especial la entrega de $ 150 a cada desocupado del país. No se hablará, en cambio, de la última disputa que se verificó dentro del elenco: Chiche desautorizó a su ahijado político, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, quien pretendía entregar ese tipo de auxilio pecuniario a unos 25.000 piqueteros con los que se sueña «administrar el conflicto». La mujer del Presidente y el resto de su equipo de acción social adoptaron una estrategia distinta que Fernández: «secar» a los piqueteros para que pierdan poder de organización y movilización. «Ahora se verá qué intendente tiene uñas de guitarrero como para arrebatarles los punteros que se irán yendo por falta de plata», comentó un experto en ese submundo, donde por cada subsidio los líderes del piquete se quedarían con 30 pesos. «Hoy les das $ 150 y te agradecen pero mañana te van a cortar la ruta por $ 300 y no vas a tener cómo satisfacerlos», le explicó Chiche a su pupilo.

•Discusión

Es probable que, en presencia de obispos y de un diplomático extranjero, los ministros de Duhalde no quieran hablar con los gobernadores sobre algunas miserabilidades en la administración del gasto social. Pero habrá que aclararlas de cualquier manera, tal vez más tarde, en un encuentro más discreto que anoche organizaba el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli. Uno de los puntos a discutirse es por qué ciertos gobernadores reclaman menos subsidios que la cantidad de pobres que declaran oficialmente para su distrito. Hay quienes lo atribuyen a formas de discriminación de «los pobres de la oposición», que dominarían en ciertas provincias. En cambio, lo que es más probable, habría también cierto temor de los mandatarios a generar expectativas con los sectores más postergados sin estar seguros de que esas prestaciones se pagarán sistemáticamente en el futuro.

Sin embargo, lo más importante del encuentro de hoy no se verificará en el salón del Consejo Federal de Inversiones, por lo menos en presencia de «las visitas». Se trata de relanzar una agenda fiscal que demuestre, a escala internacional y sobre todo para la mirada del Fondo Monetario Internacional, que las provincias realizarán el ajuste que se pretende y que en el oficialismo sitúan en 60% del déficit para este año. No es una encrucijada que encuentre a todos en la misma posición: el foco está puesto sobre las provincias de Buenos Aires y Córdoba, donde más activamente debe trabajar la guadaña.

Duhalde habló con sus colaboradores durante todo el fin de semana sobre este problema, sobre todo desde que se enteró en Monterrey de que los distritos del interior siguen estando en penitencia para el Fondo Monetario Internacional (fue el eje central del informe que Anoop Singh ofreció al directorio del organismo hace una semana). En rigor, la intención del mandatario es retomar la línea desarrollada en el último encuentro federal, en Iguazú, donde el gobierno comunicó al PJ el dramatismo con que observa la crisis.

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