La alquimia electoral Jorge Telerman-Enrique Olivera para el cuarto oscuro de la Capital Federal, ya estaba cerrada ayer, pero el anuncio, los socios quieren hacerlo una vez que termine la Pascua. Los dos ex aliancistas se reunirán el fin de semana para las puntadas finales de una sociedad que aún está presa de los cambios de humor que pudiera tener Elisa Carrió para bendecir esa alianza que busca dar cuenta de que el kirchnerismo perderá en la Ciudad de Buenos Aires nuevamente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Carrió permaneció hasta la madrugada de ayer en vigilia atendiendo el cierre del acuerdo que llevará a Jorge Telerman como candidato a jefe de Gobierno y al extrapartidario del ARI, Olivera, como candidato a vice. Todo parecía en armonía, pero por la mañana, Carrió pulverizó a la conducción del ARI Capital, a cargo del legislador Fernando Cantero, y les puso un interventor, Carlos López Iglesias, quien firmó finalmente la adhesión del ARI a la alianza coalición cívica.
Las negociaciones fueron por dos vías: una, el pacto electoral con Telerman; otra, el armado de la coalición. Las dos cuestiones terminaron diseminando al ARI, pero sigue en pie la fórmula Telerman-Olivera.
Ese binomio espantó ya a una parte del ARI, la que integra la diputada María América González, quien se fue a formar dupla con el CTA, Claudio Lozano. La otra parte, la del desanimado Cantero, se encontraba ayer en plena catarsis.
Es que Carrió se había reunido por la tarde con Cantero y la mesa ejecutiva del ARI porteño. Ese legislador fue quien desafió a «los lilitos» con internas partidarias, cuando hubo que renovar las autoridades del ARI Capital y Carrió quería que el presidente fuera Fernando Sánchez, un joven arista de la primera hora, un «lilito». Pero Cantero y su grupo (entre ellos los diputados Pablo Failde y Alejandro Rabinovich), que viene del radicalismo, avanzó con pedido de internas. Los « lilitos» abandonaron la pelea, que al parecer ahora se quiere cobrar la ex diputada.
Carrió le pidió a Cantero que aceptara «la intervención» del partido porteño a partir del 3 de junio -es decir, pasada la elección porteña-y que se convocara a elecciones de autoridades. El legislador ya había aceptado, inclusive, que Unión por Todos, el partido de Patricia Bullrich, integrara la coalición, pero no sabía que esa alianza ya había sido presentada en la Justicia y que estaba a la espera de su firma para que el ARI adhiera a la misma. Carrió, inclusive, ofreció para su grupo el segundo renglón en la lista de candidatos a legisladores porteños. Cantero acusó ayer de « autoritaria» y usar «métodos stalinistas» a su ex líder política. Quiroz, en tanto, señaló a Télam que la conducción porteña del ARI «no cumplió con la orientación y los lineamientos nacionales en relación con trabajar por una coalición amplia con vastos sectores de la sociedad».
Por la mañana, cuando terminaba el plazo judicial para cierre de alianzas, Carrió ya había puesto un interventor de la mano de Elsa «Tata» Quiroz, titular de la conducción nacional del ARI. El grupo de Cantero se negó a la intervención y se excusó con ser el último invitado a la Coalición Cívica, que pilotea Olivera. «Hicimos todo lo posible por un acuerdo, pero no logramos consenso y tenemos que garantizar el trabajo en el marco de la coalición», justificó Quiroz. Ahora el grupo desplazado intentará impugnar la intervención ante la Justicia, de modo de recuperar el desvanecido sello del ARI para hacer el último intento de estar en el cuarto oscuro de junio. Así quedó conformada la Coalición Cívica con la que alardeó Carrió: Unión por Todos, ARI (intervenido) y una alianza que animan «lilitos» de pura cepa.
Ceder condiciones
El otro trance por el que atraviesa el ARI, es la integración al gobierno de Telerman. Carrió ha cedido muchas condiciones que imponía al jefe de Gobierno. Ya no le pide que cante su voto por ella y casi no le exige que integre la Coalición (¿Cómo lo haría si Telerman no tiene partido propio?) pero aceptaría un cogobierno, según se habló en esas tertulias de medianoche. Entonces la alianza de Carrió llevaría de candidato a Telerman con una lista propia de postulantes a legisladores, encabezada por Diana Maffía, otra adherente del lilismo puro.
«El acuerdo está listo», aseguró la legisladora-Liliana Parada, en referencia a la conformación del binomio Telerman-Olivera, quien integra el grupo más afín a la ex diputada chaqueña. Coincidían en eso del lado de los despechados aristas, pero nadie se animaba ayer a darlo por cerrado.
Es que los aristas están presos de una cronología cara para sus espíritus por la que atravesaron los últimos veinte días. Ese vía crucis comenzó el domingo 4 de marzo, cuando Carrió despertó a los suyos anunciando que podría ser candidata a jefa de Gobierno porteño (hasta fustigó a Telerman); siguió luego con que habría «un candidato sorpresa» (Jorge Lanata rechazó estar en ese paquete de regalo); continuó con la posibilidad de que Olivera sea el candidato y una conferencia de prensa que rechazó a los aristas que animaban un acuerdo con Telerman (entre ellos, Cantero estaba en la lista de acusados) y se considera que antes del anuncio de la fórmula, habrá más para esta saga.
Dejá tu comentario