Más demoras del país en concretar envío de las tropas a Haití
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José Pampuro
El contingente de 620 militares argentinos permanecería en Haití por seis meses, con un costo aproximado de unos 11 millones de dólares. El buque de la Armada tiene que llevar alimentos, medicinas, un banco de sangre, plantas potabilizadoras de agua, vehículos blindados y helicópteros. Todo este material debería encontrarse ya en el terreno antes de la llegada del contingente. Es improbable que ello suceda; el tiempo perdido por los avatares legislativos modificaron la planificación realizada por el Estado Mayor Conjunto (EMC), responsable operativo de la misiónde paz. Ahora, la zarpada del San Blas se prevépara el 14 o 15 de julio. La navegación tardaría unos 15 días, de manera que el arribo ocurriría recién los primeros días de agosto. El despliegue de los soldados se hará por medio de aparatos de la Fuerza Aérea, el primer vuelo sale el 21 de julio, y la secuencia finaliza el 8 de agosto, fecha en que se completa toda la operación.
El general brasileño Heleno de Freitas, comandante general de la Minustah, pidió al jefe del contingente argentino, capitán de navío infante de marina Adrián Sánchez, quien estuvo en Haití a mediados de junio, que la llegada de las tropas argentinas se produzca entre el 15 y el 20 de julio. El dato confirma las sospechas de que los uniformados tendrán que asumir la logística con sus propias raciones de combate y agua hasta la llegada del buque San Blas. En esa reunión, el general brasileño comunicó además que el cuartel de las tropas criollas en la ciudad de Gonaives estará en una planta empaquetadora de algodón en desuso.
Otro problema amenaza la partida del barco de la Armada. Pampuro querría dar relevancia a la zarpada del San Blas, después de todo, fue una decisión del gobierno nacional la participación en la misión de Cascos Azules de Haití. Es la primera vez en la historia de América latina que se conforma una fuerza militar bajo mandato de Naciones Unidas para dar respuesta a las necesidades de paz de un país de la región. El dilema es: invitar o no al presidente Néstor Kirchner. Es que la incursión violenta de un grupo de militantes de Quebracho en el edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa, dejó perplejos a los uniformados que no esperaban tamaño arrojo de estos civiles revoltosos. En el Estado Mayor Conjunto estiman que puede repetirse la protesta de Quebracho contra el envío de tropas a Haití durante la ceremonia de zarpada del navío. Previsores, dispusieron que la carga del barco se haga en una dársena del puerto metropolitano alejada de la vista del público.



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