9 de septiembre 2005 - 00:00

Más manso, Kirchner ayer en discurso de campaña

El presidente Néstor Kirchner ensayó nuevos productos de campaña durante el acto que tuvo lugar en San Nicolás.
El presidente Néstor Kirchner ensayó nuevos productos de campaña durante el acto que tuvo lugar en San Nicolás.
Néstor Kirchner ensayó ayer nuevos productos de campaña al presentarse junto a su esposa Cristina Fernández y Felipe Solá en San Nicolás, ciudad que domina su -desde hace dos meses- adversario José María Díaz Bancalari, hoy aferrado a Eduardo Duhalde.

Como adelantó en el acto con Rafael Bielsa el miércoles en Capital Federal, el Presidente montó ayer ejercicios de modestia y humildad, un estilo extraño en el Kirchner que se dio a conocer como mandatario desde que asumió el 25 de mayo de 2003.

Ayer, desmontó el rigor ideológico de su administración («no queremos imponer ningún modelo», les dijo a los nicoleños), anunció mansedumbre frente a las agresiones («voy a ofrecer la otra mejilla», amenazó arrebatándole el libreto a Chiche Duhalde).

En la pieza que brindó a los vecinos de la ciudad de Bancalari y Ginés González García -un duhaldista que todavía permanece a la vera del patagónico- el Presidente derramó, como es su costumbre, largas frases de autoelogio.

El discurso, sin agresiones y muy en la línea de «manso y tranquilo» que le han aconsejado los image makers de la campaña, fue inevitable que tuviera por lo menos una mención negativa. La recibió Cristina de Kirchner -presente en su rol de candidata silenciosa- al quejarse el Presidente de que es la persona que más lo crítica.

Tanto, se lamentó, «que a veces exagera».

• Caravana

El público, aportado por los felipo-kirchneristas Eduardo Di Rocco e Ismael Passaglia -hubo más de 5.000 personas, según la organización- armó una caravana siguiendo el paso de la combi que llevaba al Presidente, al gobernador y a su esposa/candidata. Fue, para los locales, un festejo adicional. Por eso, ayer, Di Rocco estaba exultante porque medía que el volumen y el tono de la convocatoria lo ilusionaron con un domingo feliz el 23 de octubre, opacando el dominio de su sempiterno rival, Bancalari.

Por eso, además de Passaglia -otro ministro/candidato-, Di Rocco acomodó a su candidato top en la Ciudad,
Rodolfo De Felipe, para que lo capturen los flashes. En cambio, el intendente Marcelo Carignani -referenciado en Bancalari y, por tanto, en Duhalde- fue desplazado del cuadro oficial. Aquí los conceptos principales del discurso del Presidente:

• «Venimos a anunciar estas obras y estas inversiones que obviamente son consultadas con las organizaciones libres del pueblo y con la intendencia de San Nicolás, porque no queremos imponer ningún modelo, por el contrario, queremos ayudar a que el modelo, el esfuerzo, el concepto y la filosofía que el pueblo de San Nicolás ha tomado y ha direccionado tengan el mayor de los éxitos. Porque en la Argentina hay que aprender a trabajar con grandeza por el éxito de quien le toca en cada momento asumir la responsabilidad y dejar de lado esas mezquindades tan chicas, de 'si yo no soy rompo todo, si no hacen lo que yo quiero son traidores, si no piensan todo igual que lo que yo pienso, eso está mal'. Así nos fue a los argentinos. Cada uno tenemos una verdad relativa y la verdad relativa de uno con la verdad relativa del otro nos da la verdad superadora que nos permite dar las respuestas que necesita nuestro pueblo.»

«No importa, yo soñando y rezando -como me decían muchos vecinos que rezaban para que la gestión vaya bien- ante cada golpe pongo la otra mejilla. (..) Yo les vengo a pedir, en serio, a los que están acá, a los que están atrás, a los que están afuera, a los que piensan distinto, no como vino algún presidente en algún momento a decir que me sigan; yo no quiero eso, yo quiero que me ayuden, que me acompañen, que me ayuden a lograr los aciertos que este país necesita para poder salir adelante.»

• «El escritorio de la Casa Rosada tiene que andar por todo el país. Ya sabemos lo que nos pasa a los argentinos cuando los presidentes se terminan encerrando o cuando los presidentes tienen miedo de caminar en medio de la gente. Hay que caminar junto al pueblo, hay que estar con su pueblo y hay que escuchar al pueblo. Nadie hace todo perfecto, uno debe tener capacidad de autocrítica en forma permanente. Tengo la suerte de tener la mayor crítica al lado mío, que es Cristina, que vive criticándome, a veces se excede. Pero yo la escucho permanentemente, porque es muy importante para corregir, porque los gobernantes tenemos que aprender a corregir, los que hacemos política nos tenemos que dar cuenta de que somos seres normales, seres comunes; tenemos que darnos cuenta de que no tenemos que llevarles problemas secundarios al pueblo sino soluciones.»

«Hace muchos años hubo un gran presidente que tenía al lado a una gran mujer que era Eva Perón. En esa Argentina, en la Argentina de Evita y Perón, los abuelos y los padres miraban a sus hijos y sabían que iban a estar mucho mejor que ellos.»

• «Me ponen trabas de todo tipo, si trabajo porque trabajo, si no porque no trabajo, porque si me cierro el botón de una forma o de otra, o me equivoqué de corbata o me coloqué los mocasines al revés. Yo soy así, soy auténtico, no quiero ser un hipócrita, quiero que el pueblo cuando me toca sepa que tiene un dirigente de carne y hueso, un ser humano normal. Soy así, derechito. Iba a la escuela -mi mamá me mandaba bien arregladito- y ya cuando llegaba o me había peleado con alguno o me había puesto a jugar fútbol por allí. Entonces los maestros me decían «Néstor, no cambiás más», eran las palabras más suaves que me decían. Y bueno, algunos salen ordenaditos y otros no. Yo digo que soy muy prolijo, soy muy desordenado por ahí para vestir, pero soy muy prolijito para manejar la plata del pueblo, que los otros fueron bastante desprolijos y nos trajeron bastantes problemas.»

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