Más que ponerle gente, Kirchner quiere vetarle candidatos a Duhalde
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Néstor Kirchner saluda al público ayer en el acto del Salón Blanco.
• Método
Dejar que el caudillo confeccionela sábana y que después se la lleve a él para que la autorice o no, vetando nombres inconvenientes para su proyecto, es lo que mejor traduce el método de acumulación de fuerza del Presidente. Este consiste en deslegitimar a sus adversarios forzándolos a actos que sólo puede ejercer quien se considera absolutamente encuadrado bajo su autoridad.
Reconocerse como jefe legal del partido, desde la óptica duhaldista, forzaría al Presidente a admitir la legitimidad de todas las tribus, desde el tranversalismo de Carlos Kunkel hasta la ortodoxia de Manuel Quindimil. El peronismo, con sus luces y sus sombras.
Kirchner rechaza eso más por estética que por convicción -después de todo, es un producto de esa vieja política y él no es un hombre joven que pueda alzar barreras generacionales frente a, por ejemplo, la liga de gobernadores de su partido-. Se lo desaconseja, además, el círculo íntimo de asesores y otros picasesos del Presidente que entienden que el proyecto debe ser abarcador de otras formaciones, como las que vienen de la izquierda y que ya algo chamuscaron con el peronismo (y en radicalismo) en la experiencia del Frepaso y cuya estirpe «gorila» les impediría convivir con el duhaldismo del conurbano.
Duhalde está obligado a rechazar este intento de Kirchnerde alzarse por encima de él. Sería una capitulación final y una orden de desbande para la tropa que hasta ahora ha permanecido con él, le reconoce jefatura y espera que cumpla su principal función de caudillo, que es protegerlos de la intemperie.
Siempre en los nombres nadie arriesga los que Duhalde pueda querer promover en una lista; tampoco frena la versión que hace circular el propio beneficiario de que Antonio Cafiero -termina el año que viene la banca de senador nacional- podría encabezar la nómina de los diputados. Menos luz hay sobre el nombre del candidato a senador nacional, que es quien liderará la batalla electoral. Ese lugar lo reserva hoy Chiche Duhalde para sí, aunque ella no habla de candidaturas. Los duhaldistas esperan que el ex presidente encabece la nómina; no hacerlo será un anuncio de jubilación adelantada. La caravana de los que se anotan para ingresar en la cámara es interminable.
A menos que se produzca algún milagro, tampoco a Kirchner le sobran los nombres para poner en una lista. En una negociación, el propio Kunkel podría merecer un puesto entrable; otro nombre podría ser el del delegado para operaciones discretas de la presidencial, el ex diputado Dante Dovena, hoy en el campo de batalla como representante del poder Ejecutivo ante el monopolio en el directorio de Papel Prensa.
Más abajo, casi desconocidos por la nueva política, pero que podría agazaparse en la vieja sábana, piden lugar en el Congreso, y en nombre de Kirchner, los ex frepasistas Aldo San Pedro y Eduardo Sigal o el comisario político del presidente en la Cancillería, Marcelo Fuentes, pero no se le conoce bien el distrito.



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