7 de julio 2004 - 00:00

Más que ponerle gente, Kirchner quiere vetarle candidatos a Duhalde

Néstor Kirchner saluda al público ayer en el acto del Salón Blanco.
Néstor Kirchner saluda al público ayer en el acto del Salón Blanco.
¿Q ué le dijo Néstor Kirchner a Eduardo Duhalde?«Perdoname, pero yo tengo que pelear poder en la provincia de Buenos Aires.» Ocurrió hace un mes y medio por teléfono y fue el preludio de las escaramuzas que distraen hoy a los peronistas de todo el país.

Duhalde contó esto hace una semana a un grupo de amigos e intendentes del conurbano con quienes jugó 4 horas al tenis. Se le escuchó decir: «Néstor se equivocó al avisarme con tanto tiempo, un año y medio antes, porque me obliga a responderle». ¿Qué va a hacer Duhalde? «Si hace falta, voy a recorrer pueblo por pueblo para salvar al peronismo de Buenos Aires», les prometió a los suyos.

Este dictamen animó a los duhaldistas que promovieron en una semana una resolución de desagravio de su jefe en el Senado, otra que se tramita en Diputados y la solicitada del fin de semana en apoyo del ex presidente y que firman los bloques legislativos y los intendentes del PJ de Buenos Aires. Tanto inflamó este proyecto a los duhaldistas que hasta un viajero frecuente a la Casa de Gobierno, como el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, fue el verdadero promotor de esa solicitada, gatillada en el acto por los 30 años de la muerte de Juan Perón en San Vicente.

Para el duhaldismo no es cierto que Kirchner quiera sólo meter nombres en las listas de candidatos del peronismo bonaerense. Lo que intenta, en realidad, el Presidente es vetar los nombres que le proponga Eduardo Duhalde para legitimarse, así, como conductor del peronismo,por encima del caudillo de Lomas.

El proyecto de máxima es tumbar a Duhalde como jefe partidario, producir una diáspora de dirigentes locales y entregarse a la caza del conejo, es decir, a la captura de los lídereslocales que se pronuncia en su apoyo. Si Duhalde le pone el pie, creen, Kirchner buscará presionar sobre la lista de candidatos a diputados nacionales para desplazar a los hombres de Duhalde e imponer a lospocos que puedan representarlo. Ninguno de quienes hoy rodean al Presidente en la provincia de Buenos Aires tiene gran relieve, pero ante eso no puede decir mucho Duhalde, que ha integrado listas con familiares (esposa, cuñados, yerno), amigos y entenados.

• Método

Dejar que el caudillo confeccionela sábana y que después se la lleve a él para que la autorice o no, vetando nombres inconvenientes para su proyecto, es lo que mejor traduce el método de acumulación de fuerza del Presidente. Este consiste en deslegitimar a sus adversarios forzándolos a actos que sólo puede ejercer quien se considera absolutamente encuadrado bajo su autoridad.

La respuesta de Lomas de Zamora la han expresado el propio Duhalde y todos sus voceros: que Kirchner asuma entonces formalmente la presidencia del PJ nacional.

Reconocerse como jefe legal del partido, desde la óptica duhaldista,
forzaría al Presidente a admitir la legitimidad de todas las tribus, desde el tranversalismo de Carlos Kunkel hasta la ortodoxia de Manuel Quindimil. El peronismo, con sus luces y sus sombras.

Kirchner rechaza eso más por estética que por convicción -después de todo, es un producto de esa vieja política y él no es un hombre joven que pueda alzar barreras generacionales frente a, por ejemplo, la liga de gobernadores de su partido-. Se lo desaconseja, además, el círculo íntimo de asesores y otros picasesos del Presidente que entienden que
el proyecto debe ser abarcador de otras formaciones, como las que vienen de la izquierda y que ya algo chamuscaron con el peronismo (y en radicalismo) en la experiencia del Frepaso y cuya estirpe «gorila» les impediría convivir con el duhaldismo del conurbano.

Duhalde
está obligado a rechazar este intento de Kirchnerde alzarse por encima de él. Sería una capitulación final y una orden de desbande para la tropa que hasta ahora ha permanecido con él, le reconoce jefatura y espera que cumpla su principal función de caudillo, que es protegerlos de la intemperie.

Siempre en los nombres nadie arriesga los que Duhalde pueda querer promover en una lista; tampoco frena la versión que hace circular el propio beneficiario de que
Antonio Cafiero -termina el año que viene la banca de senador nacional- podría encabezar la nómina de los diputados. Menos luz hay sobre el nombre del candidato a senador nacional, que es quien liderará la batalla electoral. Ese lugar lo reserva hoy Chiche Duhalde para sí, aunque ella no habla de candidaturas. Los duhaldistas esperan que el ex presidente encabece la nómina; no hacerlo será un anuncio de jubilación adelantada. La caravana de los que se anotan para ingresar en la cámara es interminable.

A menos que se produzca algún milagro, tampoco a
Kirchner le sobran los nombres para poner en una lista. En una negociación, el propio Kunkel podría merecer un puesto entrable; otro nombre podría ser el del delegado para operaciones discretas de la presidencial, el ex diputado Dante Dovena, hoy en el campo de batalla como representante del poder Ejecutivo ante el monopolio en el directorio de Papel Prensa.

Más abajo, casi desconocidos por la nueva política, pero que podría agazaparse en la vieja sábana, piden lugar en el Congreso, y en nombre de Kirchner, los ex frepasistas
Aldo San Pedro y Eduardo Sigal o el comisario político del presidente en la Cancillería, Marcelo Fuentes, pero no se le conoce bien el distrito.

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