La remanida frase «Detrás de un gran hombre hay una gran mujer» se invirtió ayer en el matrimonio Graciela Camaño-Luis Barrionuevo. Todas las miradas apuntaban a la flamante vicepresidenta tercera de la Cámara de Diputados, pero el artífice de la jugada política desplegada ayer fue el polémico cacique gastronómico.
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Barrionuevo, junto con José María Díaz Bancalari, negoció con la Casa Rosada la lealtad de los 21 diputados del neokirchnerista Peronismo Federal a cambio de que el oficialismo «libere» Catamarca para pemitirle avanzar en su camino hacia la gobernación. Como contrapartida, el gastronómico prometió no jaquear la conducción de Hugo Moyano.
El trato se cerró la semana pasada en una reunión secreta que Graciela Camaño mantuvo con Aníbal y Aberto Fernández en el Ministerio del Interior. Ayer, los neokirchneristas intentaron a último momento sumar a su bloque a los diputados pattistas Juan Carlos Bonacorssi, Nélida Mansur y Adriana Tomaz. Mansur reclamó a cambio apoyo para que el ex subcomisario pueda ocupar su banca en mayo.
Camaño, tratándose de un tema tan sensible a los intereses del mismo Néstor Kirchner -quien impartió órdenes para que el líder del Paufe no asuma-, pidió estudiar el tema y entonces recibió la automática negativa de Mansur a sumarse a su espacio. Todo parece valer en el universo kirchnerista.
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