El gobernador de Salta y también candidato presidencial del justicialismo recriminó ayer al presidente Eduardo Duhalde la «inocultable presencia del gobierno a favor de un precandidato», en directa referencia por el favoritismo oficial hacia el cordobés José Manuel de la Sota. Mientras tanto hoy el ministro del Interior, Jorge Matzkin, irá al Congreso a conversar con senadores y diputados sobre el grave problema creado con los decretos oficiales convocando a internas el 24 de noviembre y elección presidencial en marzo. Como se sabe, estos decretos introdujeron la posibilidad de que los afiliados de un partido -sobre todo al disponer también que donde haya lista única no se votan internas-queden a la par de ciudadanos independientes para ir a sufragar y poder alterar la interna de otro partido, lo cual es antidemocrático. Precisamente existió el veto de Duhalde al artículo de la Ley Electoral que prohibía eso como dispusieron los legisladores. Ahora el tema es un embrollo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nadie -ni aun los analistas más objetivos- encuentra una salida democrática. Si el Congreso lograra los dos tercios de los votos presentes y revirtiera el veto del duhaldismo, igual se encontraría el país con la situación de que evitar que afiliados de un partido vayan con malicia a la interna de otro requiere padrones de afiliados actualizados y no los hay, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Que los jueces digan lo contrario es comprensible, porque violarían la ley que los obliga a tener esos padrones actualizados.
Están sin recibir altas y bajas, con afiliaciones que desconocen muchos de los que figuran (y se encontrarían el día de internas con que por eso estarán injustamente inhabilitados porque no se los considera «independientes»), más los afiliados a partidos extinguidos. Tampoco se podría recurrir a las ratificaciones por falta de tiempo y porque, es muy habitual, el «puntero» o «influyente» requiere la afiliación al otorgar algún favor o empleo y podría no haber ánimo ahora de seguir con la afiliación o porque el actual desempleo le hizo perder lo otorgado.
Ir por «padrones de afiliados» se torna casi imposible para esta etapa electoral próxima y la elección directa presidencial en marzo perjudica al justicialismo que es el que más candidatos presenta y dispersaría sus votos en favor de sus adversarios. Aun siendo mayoría amplia en el país el PJ podría perder la votación en la primera vuelta. Unificar candidatos, uno a presidente y otro a vice, se ve también imposible dadas las posiciones fuertes de algunos caudillos justicialistas y el duro enfrentamiento entre ellos. El sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá le ha tomado odio visceral al cordobés De la Sota. Menos a Menem y Romero pero Rodríguez Saá perdería apoyos, como el del sindicalista violento Hugo Moyano, al que ha sumado, si acordara alguna fórmula. A su vez el santacruceño Néstor Kirchner se opone a los otros 4. Un pedido nuevo a Reutemann para que reagrupe al justicialismo no sería aceptado ni por Rodríguez Saá ni por Menem. ¿Solución electoral? Hoy por hoy no existe.
Se vislumbra, aunque muy levemente, ir a elecciones directas en marzo y en segunda vuelta proclamar al nuevo presidente de la Nación. Sería una salida para el justicialismo aun con el riesgo de que en el primer tramo uno de sus hombres no ganara. Al duhaldismo no le conviene porque va contra sus necesidades futuras desde el llano que se optara en segunda vuelta entre Menem y Rodríguez Saá, por ejemplo, ambos atacados reiteradamente por Eduardo Duhalde. Si el gobierno insistiera en obligar a las internas es más que probable que los otros candidatos vayan «por afuera» pero el duhaldismo se quedaría con la sigla oficial y el escudo del PJ para su candidato De la Sota. A esto se opone Romero que quiere que si es inevitable ir sin fórmula única en marzo a la elección presidencial, o sea con varios candidatos, un acuerdo dentro del justicialismo les permita a todos usar la sigla partidaria. El duhaldismo se opondría y terminaría en la Corte Suprema de Justicia.
Dejá tu comentario