Pese a haber decidido el viaje de los nietos y la nuera a Cuba en mayo próximo, la familia de la médica cubana Hilda Molina no cesará en el reclamo de que se respete el derecho de un reencuentro en Buenos Aires. Al respecto, el ex jefe de Gabinete de la Cancillería Eduardo Valdés confió ayer en que la médica disidente pueda finalmente viajar a la Argentina «después de mayo». «Creo que si continuamos dialogando y mostrando actividad en todo esto vamos a lograr el objetivo, después de mayo, de que la doctora Molina y su madre vengan a la Argentina», dijo Valdés, quien ahora asesora a la familia de la neuróloga en Buenos Aires luego de que fuera desplazado de la Cancillería por orden de Néstor Kirchner por disidencias en el manejo del tema.
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Asimismo, el ex funcionario dijo que quiere ir a Cuba «la semana que viene o dentro de quince días» para dialogar con la médica cubana sobre la estrategia por seguir.
En mayo próximo, Verónica Scarpati, nuera de Molina, llevará a sus hijos de 3 y 9 años a Cuba para que conozcan a la médica disidente y a su bisabuela, Hilda Morejón, de 86 años, de acuerdo con una decisión que tomó la familia el martes.
El gobierno de Fidel Castro, que no permite a la fundadora del Centro Internacional para la Recuperación Neurológica salir de su país, había propuesto que toda la familia viajara a la isla, incluido el hijo de Molina, el cubano argentino Roberto Quiñones, considerado «desertor» por el régimen, según él mismo informó. Pero Molina y su madre le pidieron a Quiñones que no viaje a Cuba ante la eventualidad de que quedara detenido.
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