3 de enero 2005 - 00:00

Médica cubana sólo espera un milagro

La neurocirujana cubana Hilda Molina, que desde hace diez años intenta obtener un permiso para viajar a la Argentina para reunirse con su familia, expresó ayer a la agencia española «EFE» su «emoción» por la solidaridad recibida de «cientos de argentinos».

Molina
, de 62 años, ha intentado hasta ahora de manera infructuosa, junto a su madre, de 86 años, viajar a Buenos Aires .

En declaraciones telefónicas, la especialista dijo que no hay «nada nuevo» sobre las gestiones del gobierno argentino, «en coordinación» con el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, para encontrarse con su familia.

• Emoción

«Sin embargo, me siento sorprendida y muy emocionada con las grandes muestras de solidaridad que he recibido de muchas personas comunes y no vinculadas con la política, hacia nosotros», señaló.

Explicó que, según le han dicho su hijo y su nuera, que incluso una asociación denominada «Madres del dolor», por los hijos que han muerto por diversas causas, «están realizando oraciones en favor de que se logre nuestro viaje» al país sudamericano.

«También nos han expresado que están en la mayor disposición de hacer todo lo que esté a su alcance y cualquier tipo de acción pacífica en nuestro favor»,
aseguró.

Agregó que incluso «otras personas igualmente sin vinculación política» están realizando-«cadenas de oración en las iglesias», lo cual las hace sentir a ella y a su madre, según dijo, «muy emocionadas».

Relató que una de esas personas le dio a su nuera una medalla con la imagen de la madre Teresa de Calcuta, a la cual, señaló «le pediré para ver si se da este milagro de poder ver a mi hijo y a su familia».

«Ya realmente tengo pocas esperanzas de que esto se solucione, pero confío en Dios y de él espero que haga un milagro»,
afirmó Hilda Molina.

La neurocirujana dijo a «EFE» que en días pasados su hijo se entrevistó con el canciller argentino,
Rafael Bielsa, y algunos colaboradores, y que espera que la solución pueda lograrse en algún momento de este nuevo año. El conflicto diplomático costó el puesto de embajador argentino en la isla a Raúl Taleb y el de jefe de Gabinete de la Cancillería a Eduardo Valdés, a quienes Néstor Kirchner ordenó cesar en sus cargos.

La neurocirujana, de 61 años, alega que la negativa a darle el permiso para viajar se debe a que en 1994 renunció al puesto de directora de un centro médico especializado, lo que bastó para que fuera considerada una disidente por el régimen cubano.

En la carta de respuesta a la misiva de
Kirchner, el dictador cubano, Fidel Castro, ofreció a los Quiñones viajar a Cuba para pasar la Navidad con Molina, propuesta que fue rechazada de plano por la familia.

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