7 de junio 2001 - 00:00

Megacanje es serio, resto del país, no

Entre moderados que aún atinan a razonar existe la impresión de que lo único serio de la Argentina en los últimos meses fue el megacanje, por el cual se le acaba de brindar al país la oportunidad de postergar por 5 años los vencimientos más apremiantes de su deuda pública. Fue un gesto de quienes -aquí y en el exterior-suponen seriedad de un país para facilitarle su recuperación. Esa presunta seriedad argentina hoy no existe.

Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo declaran, tras el exitoso megacanje, que el gobierno venció así la tendencia de los pesimistas, de los que deseaban a la Argentina en default. Es ridículo: desde el primer día de Cavallo ministro, los acreedores de esos vencimientos le dijeron que era indispensable refinanciarlos. Cavallo los llamó «jóvenes operadores miopes del mercado», rechazó el refinanciamiento considerándolo innecesario, hizo perder millones de dólares en letras mal licitadas porque exigía, utópicamente, que le ofrecieran dinero a tasas similares a las de México, que estaba 800 puntos más abajo en riesgopaís.

Cuando le demostraron lo errado que estaba, lo grave de la situación financiera que se negaba a tratar y le canjearon 29.000 millones de dólares, ahora resulta que los que decían y le concretaron esa verdad son los «pesimistas» que atentaban contra el gobierno. No menos serio es un país que tiene jueces como Jorge Urso, fiscales como Stornelli y camaristas como Martín Irurzun u Horacio Cattani, capaces de armar un desaguisado político que complique la recuperación del país por sus ideas políticas personales (los dos camaristas), rencores personales por promesas incumplidas (el fiscal Stornelli) o afán vanidoso de arañar la historia de alguna manera, el improvisado y endeble juez Urso.

No puede dudarse de que tratará de detener al ex presidente.

Cualquier simple encuesta de público daría que este cuarteto que politiza en forma torpe la Justicia está fuera de la realidad nacional, de las preocupaciones ciertas de la gente.

¿Quién puede creer que un general democrático como Balza se va a unir a un atildado canciller como Guido Di Tella, con el visto bueno de Oscar Camilión y Domingo Cavallo, bajo la organización del entonces presidente de la Nación, Carlos Menem, con la complicidad de dos pícaros -pero en otras cosas-como Emir Yoma y Erman González para formar «una banda» para organizar un hecho delictivo, tomando como lugar de reunión para sus siniestros planes la Casa de Gobierno? ¿Alguien cree que Carlos Menem va a buscar refugio en el exterior para no ser extraditado si la Justicia lo requiere cuando ha sido el político argentino -junto con otra peronista, Isabel Perón-que más prisiones y persecuciones políticas sufrió en su vida mientras que los radicales colaboraban con los gobiernos militares de facto que proscribían y detenían a sus rivales justicialistas?

A Urso, Stornelli, Irurzun y Cattani les importa poco lo que piensa la gente y cuál es la realidad acuciante en la Argentina. Están jugados a un extremismo judicial y no quieren meditar en lo insólito de sus posturas. Se sienten -sobre todo Urso-heroicos «cruzados» de una Justicia que hace agua en nuestro país. Nada que realmente se pueda ponderar como adecuado -salvo venganzas políticas-justifica que estos 4 señores se transformen en juzgadores de los actos, medidas y decretos de un gobierno constitucional elegido por amplia mayoría por la ciudadanía, como fue el de Menem. Pésimo servicio les prestó a ellos y a Fernando de la Rúa (que se precia de la independencia del Poder Judicial durante su gestión) la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, quien ayer prácticamente solicitó -como si diera instrucciones a los jueces-la prisión del riojano, quien fuera su jefe en la década anterior.

Hay gobernantes en el mundo que han sido acusados de corrupción, que es un mal congénito al poder, lamentablemente. Pero se sorprenden y hasta sonríen en el exterior de que aquí se acuse a gobernantes por vender armas de contrabando en los Balcanes, una de las zonas más conflictivas del mundo, tanto que allí con un asesinato político se inició la Primera Guerra Mundial.

¿Un país del subdesarrollo o emergente como la Argentina va a entrar con armas en esa zona vital sin que las grandes potencias mundiales se enteren y no lo consientan aunque más no sea tácitamente? No tiene sentido. No responde a una mínima lógica, y esto es un estigma sobre todo lo que dispongan Urso, Stornelli y los camaristas que los apañan.

Armas de Fabricaciones Militares se vienen vendiendo desde hace décadas. Que alguien desvíe el destino final de los envíos puede ser en un tipo de comercio que siempre se mueve por caminos oscuros. Que alguien aproveche y cobre una «coima» también es probable que sea así, porque «coimas» en la Argentina se cobran en todos los gobiernos.

Pero una «asociación ilícita» como quieren Urso-Stornelli-Irurzun y Cattani para justificar prisiones vence la lógica y pasa al ridículo. El tiempo lo dirá así, porque aun en esta Justicia argentina tan absurda y casquivana a veces la verdad suele triunfar. Pero a lo lejos. Mientras tanto se convulsionará gratuitamente a un país con millones de ciudadanos que están pasando serias necesidades por la peor recesión de su historia, una elevada desocupación, bolsones de hambre, muerte de policías y ciudadanos porque se han sumado desesperados a los delincuentes.

En este dramático panorama nacional actual una conjunción jurídico-política juega a la «asociación ilícita». Es realmente poco serio.

Si al convulsionar gratuitamente al país por sus torpes ambiciones o fines personales ideológicos este cuarteto jurídico-político (en realidad, como se verá enseguida, un quinteto) afecta o retrasa la solución de vida para millones de argentinos, ¿pagarán por su desatino, por las vidas que se perderán por demorarse la salida a la carencia de medios de quienes necesitan una mejora económica o un empleo para resguardarse la salud o seguirán estos letrados cobrando con tranquilidad sus haberes tras el desaguisado, como sucede con Liporaci, Oyarbide y otros jueces cuestionados y separados?

El monopolio «Clarín» -que inventó este show de la venta de armas y la «asociación ilícita» y es el quinto integrante del grupo-¿saldrá una vez más indemne o los políticos y gobiernos argentinos se habrán dado finalmente cuenta de los males y retraso que le está ocasionando a la Argentina? «Clarín» juzgó -antes que el juez Urso y Stornelli-la invocación de Domingo Cavallo a que el traficante de armas Al Kassar podría estar detrás de esta simple venta de armas por no más de 40 millones y la rechazó como «maniobra». Juez y fiscal acataron el «veredicto» del diario.

El mismo medio volvió a juzgar que el pedido de Carlos Menem y sus letrados de ver la causa ya que se les adelantó 35 días la indagatoria era una «trampa para ganar tiempo», y los inefables Stornelli y Urso también aceptaron el criterio del diario. Además «Clarín» les va creando día a día clima a los del cuarteto. Un día que Menem intentó refugio en Uruguay. Otro día que Siria -donde pensaba viajar-no tiene tratado de extradición con la Argentina. Este activismo del monopolio es el que hace pensar en un quinteto jurídico-político.

¿Es serio que juzgue en la Argentina un diario endeudado que quiere imponer terror, utilizando magistrados, para que le licuen sus deudas? Si hay abogados «denuncieros» para salir en las páginas de «Clarín», ¿por qué no azuzan esos «denuncieros» la causa judicial, mucho más seria y por mayor monto, por la cual el presidente del Banco Provincia, Ricardo Gutiérrez -tras haber sido reclutado por «Clarín» en Papel Prensa donde había ido como «representante de los intereses del gobierno (???) en esa empresa»-, le obsequió 75 millones de dólares por un sitio de Internet que no lo vale ni en 10% de esa cifra? 75 millones en un negociado con «Clarín» es mucho, muchísimo más, que los $ 400.000 que también de «coima» se habrían pagado por la venta de armas. Y más también que los 40 millones que insumió esa venta de armamento.

Aníbal Ibarra contrató 5.000 empleados municipales -10 en su secretaría privada, los dos abogados privados del presidente De la Rúa, entre otros-y nadie dice nada. Cuestan millones de pesos mensuales. Mucho más que los $ 400.000 de coima.

La izquierda volteó a Fernando de Santibañes y a Pedro Pou sin ninguna causa real. Intentan hacerlo con Chrystian Colombo, otro moderado del gobierno. Oscurecieron a Cecilia Felgueras. La misma izquierda loca criolla igualmente logró que la SIDE nuestra quede desmantelada, congelada y que haya roto relaciones con la CIA norteamericana por lo cual no tenemos ni idea sobre si se está gestando clandestinamente un nuevo peligro extremista en la Argentina.

El frepasismo, como la izquierda institucionalizada, no quiere -votó un proyecto en Diputados-que el gobierno ponga propaganda en los medios, ni la institucional, ni los vencimientos impositivos. ¿Motivo? Debilitar económicamente más a los medios de prensa porque, obviamente, a la izquierda ni en Cuba ni en ningún país del mundo donde actúa le conviene una opinión pública bien informada por una prensa libre e independiente.

La información se tergiversa para destruir en la Argentina. Por caso, el martes se realizó en el Plaza Hotel una cena organizada por la Fundación Novum Millenium para recaudar fondos para la buena obra del padre Julio Grassi «Felices los niños». Se recaudaron 300.000 dólares y la prensa se los adjudicó al padre Grassi. No es así: la mitad quedó para la Fundación Novum Millenium, que responde a Domingo Cavallo, que no hubiera tenido tanta repercusión sin invocar la conocida y benemérita obra que da albergue a más de 2.500 chicos de la calle.

Entre los Urso y Stornelli, Justicia politizada que quiere juzgar a gobiernos electos, medios de prensa que ya han caído en actitudes entre delirantes y mesiánicas, mentiras y tergiversaciones deliberadas, un presidente de la Nación que fue electo por una «alianza» y tiene que gobernar con otra voluntaria como son los gobernadores fuertes del peronismo, «shows» políticos montados como el de «las cajas» con documentación de un subcomité del Senado norteamericano, políticos sin mesura como los que apoyan la prisión ilegal de Menem para desactivarlo como rival para las elecciones de 2003, como lo hicieron, con otro motivo, para las de 1999, una izquierda criolla, entre infantil y alocada, que quiere llevar al país a un marxismo-stalinismo como el sangriento de los años '30 en la ex Unión Soviética, y otras anomalías le restan totalmente seriedad a la Argentina, aunque el megacanje lo sea. Pero no basta.
 

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