Memoria: Cristina omitió que el PJ luchó por desaparecidos

Política

En París, al asistir a la inauguración de una plaza en honor a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Cristina de Kirchner puso especial énfasis en destacar el innegable coraje de esas mujeres. Pero cuando habló de las Madres y Abuelas «que con un pañuelo en la cabeza enfrentaron como nadie se había animado a la dictadura más sangrienta», cometió una injusticia por omisión, al negar toda otra expresión de resistencia.

Indudablemente, no sólo «está mal asesorada» en temas agrarios, sino también en materia de derechos humanos. ¿Qué habrán pensado, por ejemplo, los apologistas de Rodolfo Walsh, muchos de ellos enrolados hoy en el oficialismo, al escuchar las palabras de la Presidente? El escritor caído en combate fue tal vez el primero en formular públicamente una denuncia sistemática de las modalidades y dimensiones que había adquirido la represión, a un año del golpe, el 24 de marzo de 1977, más o menos en la misma época en que comenzaron a marchar las Madres en la Plaza de Mayo (abril de ese mismo año).

Además, más allá de lo correcto o no de sus opciones políticas, no dejaron de tener coraje muchos militantes que llevaron su compromiso hasta las últimas consecuencias: la cárcel, el tormento y la muerte. O el exilio, si tenían suerte.

Por otra parte, el secuestro y desaparición de delegados sindicales y miembros de comisiones internas, frecuente hasta bien entrado el año 1977, demuestra que hubo una larvada conflictividad gremial que muchos pagaron con la vida.

Finalmente, el propio Partido Justicialistaal cual Cristina de Kirchner está afiliada denunció, en setiembre de 1979, ante una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA que visitó el país, las violaciones a los derechos humanos. El documento llevaba la firma de dos dirigentes históricos del peronismo, ya fallecidos, Deolindo Felipe Bittel y Herminio Iglesias y lo elaboró, entre otros, Carlos Corach.

En su intervención en la flamante plaza parisina de las Madres y Abuelas, la Presidente dijo que no hay que creer que la historia empieza con uno, en lo que pareció una saludable rectificación de la manía fundacional del matrimonio Kirchner. Pero sólo citó como antecedente a las Madres, de quienes -recordó- ella y su esposo se consideran hijos, pasando por alto a todos los demás argentinos que, notorios o anónimos, hicieron lo que pudieron para oponerse al régimen o al menos denunciar sus atropellos. ¿Desinformación o recurso para disimular la propia inacción? Debe ser duro tener que admitir que un personaje tan políticamente incorrecto como Herminio Iglesias tuvo más coraje que uno.

También agradeció a Francia por su defensa de los derechos humanos en los tiempos de la dictadura militar. Además recordó que, «en 2003, el entonces presidente Jacques Chirac preguntó por qué quienes habían sido responsables de la desaparición de las monjas francesas (Léonie Duquet y Alice Domon) seguían en libertad». Y, en lo que sonó a una implícita comparación desfavorable a nuestro país, agregó: «El presidente, el pueblo, la sociedad de Francia no pueden entender».

Francia fue ciertamenteuna caja de resonancia de las denuncias de los familiares y amigos de las víctimas, así como tierra de asilo para muchos argentinos perseguidos, al igual que otros países europeos y latinoamericanos. Pero, y esto también parece habérseles escapadoa los asesores de la Presidente, los gobiernos franceses de la época, tanto el conservador de Valéry Giscard d'Estaing como el socialista de François Mitterrand, mantuvieron, en nombre del realismo político, correctas relaciones diplomáticas y comerciales con los gobiernos argentinos de facto, a los que, entre otras cosas, les vendieron las armas usadas luego en la Guerra de las Malvinas.

La falta de conciencia histórica puede llevar a ofender involuntariamente tanto al país como a los propios connacionales.

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