Méndez renunció y desnudó una profunda crisis interna en la UIA
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La Corte Suprema frenó impuestos provinciales que castigaban a empresas de otras jurisdicciones
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Rosatti intervino en reunión clave del Consejo de la Magistratura y respaldó el proyecto de concursos judiciales
Carta de renuncia de Héctor Méndez.
• Versiones contradictorias
En cuanto a las razones de la renuncia de Méndez, la información es contradictoria y depende del sector industrial con el cual se hable. Por un lado, algunos dirigentes afines a la lista Celeste y Blanca cuestionaron el 'pacto de alternancia' que se utiliza para designar a las autoridades de la entidad y pedían que se convoque a elecciones internas abiertas en la entidad.
En tanto, otros sectores industriales dentro de la UIA como fuera de ella, piensan que es necesario discutir seriamente "el rol de los empresarios y por ende el de la entidad". Plantean que puertas adentro se lleve a cabo una profunda autocrítica que permita también fijar los ejes para una seria defensa industrial. "El tema es cómo generar un clima de negocios", explican, y en este contexto surgirán las ideas, los reclamos que se harán llegar al gobierno de turno, al Congreso, al sindicalismo, y hacerlas conocer a la sociedad. No es casualidad que el Gobierno de los Kirchner haya avanzado tanto sobre las empresas, por la debilidad generalizada de las entidades empresarias, entre ellas la UIA.
Esos sectores industriales también piensan que son tiempos difíciles los que vendrán y se torna necesario que la UIA tenga un pensamiento único consensuado y líneas claras de acción. "El sindicalismo está unido y van ganando las batallas", se quejan. Y algo de razón tienen. En medio de la renuncia de Méndez, la primera mandataria respaldó el proyecto de reparto de utilidades con los trabajadores impulsado por el diputado Héctor Recalde, que en el acto no cabía de gozo.
Cristina fue más allá cuando deslizó que eran cínicos cuando, por un lado, los empresarios se quejan ante los pedidos de aumentos salariales pero también se niegan a repartir ganancias, y les sugirió que sean más flexibles y negocien menos aumentos a cambio de aceptar repartir ganancias. También la presidenta fue dura con todos los empresarios, desde los productores hasta los comercializadores a los cuales "acuso" de querer continuar como siempre teniendo rentabilidad vía precios.
En la UIA se quejan de que no han logrado ni siquiera contar con una Ley de Accidentes de Trabajo y lo ponen como ejemplo de la "debilidad" de la institución en defender "con voz fuerte" las demandas sectoriales.
La crisis de la entidad fabril fue festejada tanto en la Casa Rosada como en otros despachos ministeriales y en la CGT, especialmente los gremios vinculados al "moyanismo" que ven en esta debilidad de la UIA la oportunidad para seguir avanzando en consolidar el poder gremial. Justamente esta lectura y la falta de un debate profundo en el seno de la centenaria entidad fue lo que provocó la salida anticipada de Héctor Méndez.




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