8 de junio 2001 - 00:00

Menem achicó lista de los visitantes a su cautiverio

Menem achicó lista de los visitantes a su cautiverio
Carlos Menem tuvo muy pocas visitas en su primer día de presidio, en una demostración de que se restringirá al círculo íntimo del menemismo el acceso a la quinta de la localidad bonaerense de Don Torcuato.

En el domicilio donde cumple arresto domiciliario, sólo recibió a su hermano Eduardo Menem, a su sobrino Adrián Menem, al ex secretario de Turismo Francisco «Paco» Mayorga -que estuvo unos pocos minutos-, al gobernador de La Pampa Rubén Marín, el senador Eduardo Bauzá y el médico personal Alejandro Tfeli.

Comenzó la primera velada en cautiverio viendo fútbol en el living de la residencia, flanqueado por Bauzá y el dueño de casa Armando Gostanián. Frente a un televisor de 29 pulgadas (uno de los pocos signos de modernidad en una finca sin lujos), el ex presidente se entretuvo anoche con el partido entre Rosario Central y el equipo mexicano Cruz Azul, por las semifinales de la copa Libertadores de América. Hinchó, obviamente, por el combinado rosarino y se lamentó de que Cruz Azul hubiera eliminado a River Plate de la misma competencia, hace una semana.

• Golf

Antes -salvo una charla con Marín en la cual se abordaron cuestiones domésticas del peronismo-, se dedicó a hablar de golf. Se lamentó de no poder jugarlo delante de sus habituales compañeros de green, su hermano Eduardo y el hijo de éste, Adrián.

En el ínterin, recibió varios llamados telefónicos. Pero hubo dos muy especiales que lo emocionaron, uno del ex presidente uruguayo Alberto Lacalle, quien se comunicó desde Montevideo para solidarizarse por la prisión preventiva que le dictó el juez Jorge Urso. El otro le provocó gran entusiasmo.

Diego Maradona
también lo telefoneó. Fiel a su costumbre, el ex número 10 de la selección nacional lo llamó «Maestro» y le exteriorizó todo su afecto. A pesar de las diferencias políticas que mantuvieron en algún momento, el astro del fútbol quiso estar presente en un momento difícil en la vida del riojano.

Los primeros minutos de Menem preso no fueron demasiado ajetreados. Llegó hasta la quinta por vía terrestre desde el aeródromo de Don Torcuato, adonde llegó en el helicóptero que montó a 200 metros de los tribunales de Retiro. En la nave, sólo viajaron el piloto, Cecilia Bolocco, su marido y un custodio.

Distendido y vestido con chomba y vaquero, almorzó junto a Cecilia Bolocco, el vocero
Federico Azarini, Eduardo Menem y Adrián Menem en el comedor de la residencia. Como si estuvieran a dieta, se conformaron con un pollo al horno con arroz blanco, regado con agua mineral y gaseosas cola de bajas calorías. Sólo rompieron la barrera light para comer un helado de postre.

• Simpatizantes

En la puerta de entrada, a esa hora, ya se habían apostado en las calles Obligado y Alvear varias decenas de simpatizantes del ex presidente, entre ellos, muchos provenientes de Chilecito, La Rioja, que clamaban por Menem.

Por supuesto, no escaseaban los «movileros» que trataban de abalanzarse sobre cada una de las visitas, especialmente, cuando dejaban el lugar.
Mayorga se entretuvo varios minutos explicando a los reporteros de radio y televisión que «el ex presidente está perfecto».

La quinta tiene ocho habitaciones, tres de ellas en suite, dos quinchos, una piscina, un jardín de invierno decorado al estilo andaluz y cinco perros ovejeros alemanes que en horas del mediodía se paseaban por las adyacencias de la casa. De apuro, a primera hora de la tarde, comenzaron a llegar valijas y canastos con ropa y pertenencias de Menem y su flamante esposa, quienes están obligados a pasar allí la Luna de Miel.

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