Menem achicó lista de los visitantes a su cautiverio
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• Golf
Diego Maradona también lo telefoneó. Fiel a su costumbre, el ex número 10 de la selección nacional lo llamó «Maestro» y le exteriorizó todo su afecto. A pesar de las diferencias políticas que mantuvieron en algún momento, el astro del fútbol quiso estar presente en un momento difícil en la vida del riojano.
Distendido y vestido con chomba y vaquero, almorzó junto a Cecilia Bolocco, el vocero Federico Azarini, Eduardo Menem y Adrián Menem en el comedor de la residencia. Como si estuvieran a dieta, se conformaron con un pollo al horno con arroz blanco, regado con agua mineral y gaseosas cola de bajas calorías. Sólo rompieron la barrera light para comer un helado de postre.
• Simpatizantes
En la puerta de entrada, a esa hora, ya se habían apostado en las calles Obligado y Alvear varias decenas de simpatizantes del ex presidente, entre ellos, muchos provenientes de Chilecito, La Rioja, que clamaban por Menem.
Por supuesto, no escaseaban los «movileros» que trataban de abalanzarse sobre cada una de las visitas, especialmente, cuando dejaban el lugar. Mayorga se entretuvo varios minutos explicando a los reporteros de radio y televisión que «el ex presidente está perfecto».
La quinta tiene ocho habitaciones, tres de ellas en suite, dos quinchos, una piscina, un jardín de invierno decorado al estilo andaluz y cinco perros ovejeros alemanes que en horas del mediodía se paseaban por las adyacencias de la casa. De apuro, a primera hora de la tarde, comenzaron a llegar valijas y canastos con ropa y pertenencias de Menem y su flamante esposa, quienes están obligados a pasar allí la Luna de Miel.



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