6 de septiembre 2001 - 00:00

Menem admitió que será senador si no lo liberan

Carlos Menem estudia ser senador titular por La Rioja si el fallo de la Cámara lo mantiene detenido. En un reportaje otorgado a este diario, dijo que Cavallo debe haber aprendido ahora que sin un sólido poder político atrás no se pueden hacer cambios en la economía. Señaló que «gracias a la herencia recibida», este gobierno pudo soportar la crisis sin que se afecte gravemente a los bancos. En el hipotético caso de que vuelva a la presidencia, Menem piensa en Roque Fernández o en Miguel Angel Broda como ministro de Economía. También recordó que en el pasado le ofreció ese ministerio a «don Ricardo» López Murphy y éste lo rechazó.

Carlos Menem en Don Torcuato
Carlos Menem en Don Torcuato
Periodista: El reciente fallo que habilita a Romero Feris a ser candidato a senador por Corrientes, pese a estar detenido, ¿le movió algo internamente?

Carlos Menem:
No se olvide que, además, hay un fallo a favor mío. El juez federal en La Rioja autorizó mi candidatura a senador suplente por esa provincia en las elecciones del 14 de octubre. Así que el fallo a favor de «Tato», como le decimos cariñosamente a Romero Feris, tiene como antecedente el mío.

P.: El presidente De la Rúa está ejecutando una política de «déficit cero» que requiere un gran poder político y no parece tenerlo. ¿Cómo se puede gobernar sin ese poder cuando el propio partido le da la espalda?


C.M.:
La política normalmente sirve para acumular poder, y hay que ejercer ese poder. El doctor De la Rúa lo tiene que hacer, tiene que imponer las decisiones que se toman. No es fácil llegar al déficit cero, pero es necesario hacerlo. Muchos sectores de la comunidad van a vivir momentos dramáticos por este plan, pero ante las exigencias de los organismos internacionales, llámense FMI, Banco Mundial, BID o algunos países como Estados Unidos, no queda otra salida que cumplir con lo que se comprometieron.

Durante los 10 años de nuestra gestión, no necesitamos de blindaje, déficit cero o megacanje para estabilizar el país. Funcionamos bien, honramos las obligaciones que contrajimos. El país funcionaba, entregamos a la Argentina creciendo nuevamente. Pero después ha habido muchas equivocaciones, como el «impuestazo» de Machinea o el desmantelamiento de la DGI, y, además, desarmaron el mercado interno con recortes de sueldos, jubilaciones y pensiones. Yo hablé del «salariazo» y lo pusimos en marcha. También hablé de la «revolución productiva» y la hicimos.

Muy pocos países en la Tierra crecieron durante 10 años como creció la Argentina. El PBI creció en la década 60 por ciento, y llegaron inversiones por más de 200 mil millones de dólares. Yo recibí un Banco Central vacío, quebrado, sin recursos y lo entregué con más de 32 mil millones de dólares de reservas, y había una circulación monetaria de 100 mil millones. Hoy queda la mitad de esas reservas, y la circulación no llega a la tercera parte. No sé adónde se fue esa plata. Muy pocos países de la Tierra hicieron lo que hicimos nosotros. Pasamos de producir 90 mil autos por año a más de 400 mil. El parque automotor en desuso fue reemplazado por automóviles nuevos.

El otro día escuché al presidente de la Unión Industrial Argentina (José Ignacio de Mendiguren) hablar cada barbaridad, se ve que vivía en otro país, no en la República Argentina ¿O acaso medio millón de autos por año, un millón de televisores, todo lo que es línea blanca, electrodomésticos los compraron los poderosos? Batimos récords de venta ¿Y ahora? ¡Que no se hable más de la herencia recibida, porque gracias a esa herencia, con un sistema financiero entero, se pudo soportar este verdadero drama que estamos viviendo hoy!

P.: Usted habla de las reformas que hizo, pero ahora es víctima de las reformas que no hizo. Al no modificar la Justicia, dejó indefensos ante el mercado a los argentinos. Esa Justicia que no reformó es la que hoy le ha dictado la prisión ¿No se arrepiente de las asignaturas pendientes?


C.M.:
Nosotros hicimos lo posible para reformar el sistema judicial en la Argentina. No nos olvidemos de que, entre otros logros, instauramos el procedimiento oral en el Derecho Penal. Reformamos la Constitución, cambiamos mucha legislación obsoleta. Hicimos mucho, no todo. Hernán Büchi (ex ministro de Hacienda de Chile) dijo que hicimos las cosas bien, pero no teníamos la obligación de hacer todo lo que faltaba hacer, para eso vienen los sucesivos gobiernos que tienen que ir aportando sus reformas. Pero el actual gobierno no ha hecho nada de lo que prometió y ahí están estancados.

• Cavallo
 
P.: ¿Qué diferencia hay entre el Domingo Cavallo que estuvo en su gestión y éste?

C.M.:
Creo que ahora se habrá dado cuenta de que cuando no hay un poder político sólido atrás no se pueden hacer cambios. El lo debió haber aprendido cuando fue a Ecuador con su plan económico y el presidente Bucaram no lo pudo aplicar. También fracasó cuando fue a Rusia a llevar la convertibilidad, porque Yeltsin estaba en cualquier otra cosa menos en gobernar. Cavallo es un gran técnico, nadie lo puede dudar, es un hombre con una fortaleza y vitalidad enormes, pero le falta ese respaldo total y absoluto que tenía cuando yo era presidente.

P.: ¿Si fuera presidente, le sería más sencillo que a De la Rúa dialogar con George W. Bush, presidente de los Estados Unidos?


C.M.:
Pero por supuesto, y no tan sólo con Bush; en estos momentos, estoy en condiciones de hablar con todos los líderes del mundo. Ellos se sienten extrañados con esta situación que estoy viviendo. Recién me termina de hablar el ex presidente de Chile Eduardo Frei, que me va a venir a visitar la semana próxima.

P.: ¿Quién sería su ministro de Economía si volviera a ser presidente?


C.M.:
Hay muchos. Pero Roque Fernández es una gran persona. En su momento, le hice un gran ofrecimiento a don Ricardo (López Murphy), pero no aceptó. Otro hombre muy capaz es Miguel Angel Broda.

P.: ¿Se siente traicionado por Ruckauf?


C.M.:
Yo no hablaría de traición, sino de decepción, pero no más que eso. La palabra traición es muy fuerte.

P.: ¿Cómo lo ve a De la Sota?


C.M.:
Lo veo bien, está creciendo mucho, igual que Reutemann, Romero, en Salta; Rodríguez Saá en San Luis, Marín, en La Pampa; Ramón Puerta, en Misiones. Esto es lo bueno del justicialismo, prácticamente todos los presidenciales de la Argentina están en el partido.

P.: ¿Es más fácil ahora que cuando le ganó la interna a Cafiero para ser candidato a presidente en 1989?


C.M.:
Son circunstancias distintas. Cafiero venía de un espectacular triunfo en 1987, cuando derrotó a Casella en las elecciones para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Yo había ganado ampliamente en La Rioja. En aquel momento, eran muchos los que no daban nada por mi suerte, porque, además, el frente de gobernadores apoyaba a Cafiero, mi gran adversario. Y gané igual. Ahora, los tiempos han cambiado; hay otros dirigentes justicialistas con aspiraciones a llegar a la presidencia, así que se me antoja que la lucha para conseguir esa candidatura va a ser interesante.

P.: ¿Usted provocaría alguna renuncia en el Senado para asumir como titular?


C.M.:
Tendría que renunciar mi hermano (Eduardo Menem), y yo no estoy en condiciones de pedírselo.

P.: Pero significaría su libertad.


C.M.:
Sí, pero yo aspiro a lograr mi libertad con un fallo de la Justicia, no con la senaduría. Por ahora, soy candidato a senador suplente; después, veremos cómo evoluciona todo. Yo siempre dije: «Habiendo llegado a papa, no puedo bajar a ser cura». Pero esto lo decía en situaciones normales, pero, en esta situación, donde se ha politizado mi causa, uno tiene que buscar la forma de demostrar que no está vencido, ni mucho menos. Por eso, estoy apoyando al justicialismo riojano desde mi candidatura a senador suplente y tengo la seguridad de que vamos a triunfar, como vamos a triunfar en todo el país.

P.: El primer día que salga de este encierro, ¿empieza la


Entrevista de Luis Beldi

Dejá tu comentario

Te puede interesar