11 de diciembre 2001 - 00:00

Menem apura campaña para romper el cerco duhaldista

Buenos Aires - En la agenda de Carlos Menem resalta en rojo furioso una fecha: el 19 de diciembre. Ese día, en La Plata, a la vuelta de la residencia oficial de Carlos Ruckauf, abrirá la etapa bonaerense de su campaña presidencial.

De esta forma, el riojano concretará su promesa-amenaza de iniciar la recorrida del país por Buenos Aires, campamento que el duhaldismo-ruckaufismo dice tener «alambrado».

«Ustedes armen que yo voy; quiero salir a caminar, hablar con la gente», animó Menem a los organizadores.

Con vía libre y ansioso por embestir contra Duhalde y Ruckauf, el menemismo prediseñó un itinerario para visitar en cuatro meses los puntos clave de la provincia (antes tendrá una cena armada por la peña Joaquín B. González).

Como golpe de efecto y toreo nada simbólico a los jefes del PJ provincial, La Plata es el punto de partida: el Polideportivo de Gimnasia y Esgrima en La Plata (desde la residencia del gobernador se escucha el batifondo) está listo para amontonar 5 mil personas y la logística proselitista en marcha.

Después, según la pauta original, el 12 de enero el ex presidente se instalará por dos semanas en Mar del Plata, para pivotear desde ahí hacia otras ciudades balnearias.

En febrero, en tanto, desembarcará en las «principales» ciudades del interior bonaerense: Bahía Blanca, Olavarría y Junín figuran entre esos destinos.

Y cuando llegue marzo, Menem lanzará la ofensiva más áspera y osada: encabezará mitines y recorridas por el conurbano bonaerense.


Matices al margen -conviven un puñado de clanes y agrupaciones-,
todo el menemismo provincial aparece encolumnado y, casi sin fisuras, detrás de esta aventura.

Entre otros, agitan la convocatoria Roberto «Roby» Fernández, Alberto Oliva, Juan Carlos Cobas, Oscar Blanco, Alberto Lestelle y Daniel Papasodaro, que opera de anfitrión.

Habrá una atracción lateral: el mitin marcará el ingreso formal de
Herminio Iglesias -que fue candidato a diputado por el Partido Laborista-al entramado menemista.

Pero, para el menemismo, el círculo se ampliará: confían que, acelerados los tiempos políticos,
muchos bonaerenses romperán el cerco para ampararse bajo el ala del ex presidente.

«Están hartos de la militarización que Duhalde impuso al partido y de que Ruckauf no les atienda el teléfono», dramatizó un ladero de Menem.

Igual, casi racinguistas, planean la avanzada «paso a paso»
: los actos y recorridas serán un ensayo de la embestida final en la segura interna peronista.

Por eso, Menem deslizó una advertencia: «Denle para adelante muchachos pero les aviso: si se agrava la situación del país, por ahí el acto se posterga porque no es el momento apropiado para hacerlo».

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