«El resto del país va a financiar el déficit de la provincia de Buenos Aires», denunció ayer Carlos Menem mediante un documento que lleva su firma.
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Desde Santiago de Chile, el titular del Consejo Nacional del PJ señaló por escrito que «la devaluación monetaria constituye una gravísima equivocación estratégica de quienes tomaron el poder, y está llamada a provocar fuertes consecuencias negativas sobre el presente y futuro de la Argentina».
«Constituye -sentenció el texto suscripto por el ex presidente-un golpe mortal contra la estabilidad económica y la inserción internacional del país, que fueron las dos conquistas fundamentales de las reformas estructurales realizadas por el peronismo en la década del '90.»
«Esa transformación de fondo fue paralizada primero y desvirtuada después durante los dos terribles años de desastroso gobierno de la Alianza, cuyo estruendoso y fenomenal fracaso colocó a la Argentina de cara a la emergencia política, económica y social más grave de toda su historia, peor aún que el colapso hiperinflacionario de 1989», señaló más adelante.
•Efectos inflacionarios
«Es una decisión socialmente regresiva. La experiencia histórica indica que toda devaluación monetaria genera efectos inflacionarios, que implican la reducción de los salarios de los trabajadores, los haberes de los jubilados, los activos de las empresas y los patrimonios de todas las familias argentinas. Beneficia, en cambio, a las eternas minorías privilegiadas, que tienen depositados sus ahorros en el exterior», agregó.
«En el mediano y largo plazo -continuó Menem-, los efectos de la devaluación son todavía peores. En medio de una extraordinaria crisis de confianza interna y externa, la pérdida de la estabilidad monetaria agrega innecesariamente una enorme cuota de incertidumbre sobre el porvenir de la Argentina. En este contexto no es posible esperar ni una salida del 'corralito financiero' que nos asfixia ni una recuperación de los niveles de inversión nacional e internacional, requisito indispensable para salir de la recesión y retomar la senda del crecimiento económico, única alternativa sustentable para combatir el desempleo y elevar el nivel de vida de los argentinos.»
•Objetivo duhaldista
«¿Cómo es posible que en nombre del justicialismo se rebajen los salarios de todos los trabajadores?», se preguntó. «La respuesta es simple. Las estructuras partidarias bonaerenses han tomado el poder de la Argentina. El objetivo de duhaldistas y alfonsinistas fue evitar realizar un ajuste de 2.000 millones de dólares sobre un presupuesto provincial de 10.000 millones de pesos. Por ello impulsaron deliberadamente la devaluación», sentenció.
«Una vez más -explicó el 'memo'- las provincias argentinas van a financiar el déficit de Buenos Aires. Por ello devaluar fue una decisión política y no una necesidad impuesta por los acontecimientos, como se pretende argumentar.»
«Por elementales razones de disciplina política y para evitar una nueva crisis institucional, el proyecto oficial fue esta vez respaldado mayoritariamente por los bloques parlamentarios del peronismo. Por encima de las naturales discrepancias que puede generar esa postura, debo señalar que esa actitud revela que, a diferencia de lo que demostró la Alianza durante el gobierno anterior, el peronismo es capaz de ser solidario hasta con el error», ironizó.
•Apoyo radical
«Esto -abundó- contó también, como no podía ser de otra manera, con el activo apoyo del radicalismo y el Frepaso, las dos fuerzas políticas que en sólo dos años destruyeron el país. Puede afirmarse que ambas fueron coherentes con su propia historia: sus representaciones legislativas ya se habían opuesto en 1991 a la sanción de la Ley de Convertibilidad que ahora contribuyeron a derogar.»
Y subrayó que «es comprensible que los integrantes de la Alianza vean esto como una victoria. Han logrado que el país retroceda a la década del '80: un mundo de regulaciones, dirigismo económico, corrupción estructural y hondo aislamiento internacional».
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