5 de julio 2004 - 00:00

Menem festejó su cumpleaños

Carlos Menem festejó en Chile su 74 º cumpleaños. Lo fue a saludar en micro gente de La Rioja y de Misiones. Dijo que «Duhalde es peronista, pero Kirchner no». Circuló la idea de que Menem podría disponer su partida hacia otro país -se habla de Brasil o de Estados Unidos- para que también internacionalmente, como lo hizo rotundamente Chile, nieguen concederle extradición a la Argentina cuando ni siquiera aquí está procesado. Con esto, rompería el pedido a Interpol si sale del país trasandino, porque ningún país con legislación seria concede extradiciones para ser indagado. En la foto, Cecilia Bolocco, familiares e invitados, abrazando la bandera de La Rioja que le acercaron sus comprovincianos.

Menem festejó su cumpleaños
Estuvimos en el que, lejos, fue el mejor fin de semana de Carlos Menem desde que está en Santiago de Chile. Estuvo acompañado por decenas de argentinos desde el jueves, que fueron para festejar su cumpleaños 74° y asistir a una misa en memoria de Juan Domingo Perón. Como «bonus» a esa felicidad, presenció por TV la derrota de Boca Juniors en Manizales, hecho que le recordó a cada uno de los boquenses durante la fiesta de cumpleaños.

La movida empezó el jueves a las 18, en la Capilla Santa Teresita, a muy pocas cuadras de su casa, en el barrio Las Condes. La pequeña iglesia está dentro de un convento de monjas y tiene apenas seis filas de bancos que fueron insuficientes para contener a los 40 asistentes.

Pícaro, Menem, le dijo a su ex edecán Jorge Igounet: «Contale al cura quién fue Perón porque me parece que no tiene la menor idea».

Igounet habló con el joven padre Pedro antes de la misa, y se dio cuenta de que Menem tenía razón. «¿Perón era católico?», preguntó el cura que ni siquiera estaba enterado de que había sido tres veces presidente de la Argentina y, mucho menos, del enfrentamiento que mantuvo con la Iglesia Católica. Igounet le hizo una breve biografía del General, que el curita no registró. El padre Pedro resolvió esa falta de memoria con un sermón que habló de la paz entre Chile y la Argentina plagado de lugares tan comunes como la hermandad de los países y la cordillera que no separa, sino que une.

Luis Santos Casale
y su esposa Nora; junto a Julio César Aráoz, ex ministro de Bienestar Social; Roby Fernández, ex subsecretario de Seguridad Social; Nora Bittel, la viuda del ex gobernador de Chaco; gente del «Grupo Manquehue», bautizados así por el modesto hotel en que se alojan, que incluye a media docena de militantes de la rama femenina del peronismo, fueron algunos de los asistentes.

El día siguiente empezó para Carlos Menem a las 6 de la mañana con los primeros llamados de felicitaciones. Enseguida revisó en la Web las tapas de los diarios argentinos. Siempre los lee. Una nota de un semanario lo entusiasmó. Leyó que Kirchner dijo a bordo del Tango 01 que daba por terminada su relación con Duhalde. Allí acuñó una frase que repitió con frecuencia. «Duhalde y yo somos peronistas, Kirchner no lo es.» Al mediodía le acercaron el teléfono, y su sorpresa fue grande: George Bush padre lo felicitaba y le transmitía saludos de su hijo, el presidente de los Estados Unidos.

Muchos empresarios también lo saludaron por teléfono o fax. Un hombre de la Justicia le mandó una emocionada carta a través de una persona que le pidió que la rompiera apenas la leyera y le entregara los pedazos. A la una fue al hotel Park Inn para reunirse con medio centenar de argentinos. Entre brindis y felicitaciones llegó la noche, y con la noche, la fiesta de cumpleaños en el club Sirio Libanés, donde se aguardaba a Charly García, que iba a venir después del show que daba en el Estadio Víctor Jara, donde cantó una versión libre de «Volver a los 17», de Violeta Parra. El éxito del recital impidió que el músico llegara al cumpleaños. Charly terminó muy tarde y el cumpleaños se extinguió muy temprano, a la una de la mañana.

Pero el menemismo no necesita de mucho para divertirse. En la fiesta estaba
Pocho «La Pantera», que sorprendió cantando una versión de «My way», en castellano por supuesto. Pocho mostró que cuando sale de lo bailantero lo hace muy bien, ya que su interpretación con buena voz emocionó a muchos. Después volvió a lo suyo y cantó una especie de marcha con un título que entusiasmó por sus connotaciones, «Avanza». No faltaron los trencitos para acompañar la pegadiza canción. Pocho dedicó el tema a «mi presidente». En una mesa alguien bromeó. «Como los artistas entran por atrás, le deben haber dicho que estaba en Olivos.»

• Conmovido

Broma mediante, el clima recordaba los mejores días de la presidencia de Menem, aunque faltaron caras que frecuentaban la residencia. Sólo estuvieron Francisco «Paco» Mayorga, ex secretario de Turismo, y el ex corredor Jorge Cupeiro. Muchos de los asistentes estaban felices. «No hay entorno», decían.

A Menem lo conmovió la presencia de militantes de Anillaco que arrendaron un micro y viajaron 30 horas para verlo. Pero el récord fue de los misioneros, que tardaron casi 40 horas en llegar con su bus. No habían reservado mesa, muchos no tenían plata siquiera para pagar el cubierto, pero fueron ubicados en un salón adyacente.

De pronto, apareció la tortade cumpleaños con las banderas de la Argentina y Chile. Tras el
«happy birthday» tronó la marcha peronista, «que no se canta en los actos de Kirchner», recordaron. Alguien acotó que Kirchner le hace honor a la marcha, particularmente en la parte que dice «combatiendo al capital».

Con la marcha llegó el momento que más tocó a los presentesporque se desplegó una bandera que decía «Basta de persecución» en castellano y en caracteres árabes. Otra bandera del PJ y de la provincia de La Rioja aparecieron para que la fiesta fuera completa.

La emoción de Menem creció cuando una cantante de tangos entonó
«Canción de Buenos Aires», un tema cuya letra habla de alguien que hace mucho tiempo está ausente de la ciudad. No era buena la cantante y desafinó más de lo habitual porque estaba emocionada por actuar ante el ex presidente.

Los chilenos obsequiaron con una odalisca de muy buen cuerpo que fracasó cuando quiso que Menem la acompañara. El ex presidente no quiso pasar por lo mismo de otra ocasión cuando esos pasos, que no exigen ningún despliegue al hombre, pusieron en tela de juicio la lesión de su brazo izquierdo y su imposibilidad de venir a declarar a la Argentina. Ese brazo sigue lesionado, enyesado
y ya es una preocupación para el ex mandatario.

El que se lució bailando con la odalisca fue el doctor Roberto Akil, primo de Menem, canoso y de barba, de gran parecido con el cantante de folk Kenny Rogers. Pero sin duda la hermana menor de
Cecilia Bolocco, profesora de danzas, dejó sin palabras a muchos con los pocos pasos que dio y por la forma de contonear su cintura. Rubia, delgada y de negro, hizo olvidar a la odalisca.

Cecilia Bolocco
, vestida de negro y brillantes, quiso estar en un segundo plano pero no pudo, tiene un enorme carisma. Besó uno por uno a los asistentes. Sumamente agradable, conmovió porque en todo momento quiso que fuera una noche impecable para su marido. Batió palmas en la marcha peronista y lo besó emocionada después de apagar la vela. Ambos besaron la bandera argentina que les obsequiaron.

Entre los regalos que recibió el ex presidente, abundaron los perfumes y las corbatas. Los facones y mates de plata ocuparon lugares secundarios.

La fiesta terminó con un discurso donde el agasajado agradeció en nombre de « Cecilia, Máximo y el mío», y evitó cualquier alusión política para no aumentar el malestar que hay de la izquierda chilena con él. Uno de los invitados se despidió y le preguntó: «Carlos, ¿cuándo volvés?». Menem lo miró, triste, con los ojos brillosos y le dijo: « Falta muy poco».


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