El menemismo avanzó ayer en el operativo Gerardo Sofovich jefe de Gobierno porteño. En la sede local del sindicato petrolero, deliberó la mesa chica del Frente por la Lealtad de Capital Federal, el ex edecán Jorge Igounet, Javier Mouriño, Juan José Minichillo, el sindicalista Carlos Villagra y el dueño de casa, Antonio Cassia, único testigo del sí del animador de TV a Carlos Menem en la noche del martes.
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Ahí combinaron una cumbre con Sofovich para el lunes que viene. La idea es comenzar a redactar un programa de gobierno y anunciar ese día quiénes serán algunos de los animadores de la boleta de legisladores, así como el nombre del vice. El mismo retador de Aníbal Ibarra anticipó que «ya tiene pensado» quién podría secundarlo, pero prefirió guardar secreto.
Ayer, comenzó la danza de postulantes. En el menemismo, imaginaron un lugar preponderante para la ex secretaria de PyMEs, Ana Kessler, con la idea de reforzar el perfil técnico-peronista. A fin de captar votos de la centroderecha, suena Carlos Maslatón para la ristra de diputados distritales. El fundador de UPAU -organización que rivalizó con Franja Morada desde finales de los '80 y hasta mediados de los '90 en la Universidad-cuenta con la experiencia de haber sido concejal de la UCeDé, si bien está afiliado al PJ desde 1993.
Más allá de que la figura de Sofovich le reste apoyos a Mauricio Macri, resulta innegable que el candidato de Compromiso para el Cambio sufrirá algunas bajas en el espectro liberal-conservador si prospera lo de Maslatón. A la entente con radicales, peronistas y centristas que lo ayudan, Macri incorporó también a sectores de UPAU ligados a Héctor Huici. Los upauistas coinciden sí a nivel nacional, ya que todos alientan el proyecto presidencial de Menem.
Ayer, el creador de «Polémica en el bar», «Operación Ja-Ja» y otros éxitos televisivos intentó explicar por radio por qué aceptó la nominación.
«No es que cambié de idea, lo que pasa es que en el marco de la gran amistad que tenemos Carlos Menem y yo, es muy difícil decirle que no», comenzó en tren de confesiones. « Me tenía rodeado -siguió-; esto fue como lo de Bagdad: me entró con los tanques anteayer (por el martes) y bueno ahí estoy», concluyó.
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