Estas mujeres usan anteojos (Cristina, circunstancialmente, de sol), pero por computadora les pusimos corbatas. No serían el blanco de referencia del iracundo discurso presidencial en Parque Norte, aunque a la Krueger el primer mandatario le podría dedicar todo un discurso de ataques a ella sola, si no complicara negociaciones. Carmen Argibay podría, porque está en la ira kirchneriana por los problemas -desde la Iglesia por el aborto hasta los creyentes religiosos que temen ser discriminados en la Corte Suprema- que le trajo su locuacidad. El gobierno se maldice y ella no tiene el gesto de renunciar tras sus excesos- por haberla propuesto ignorando sus preconceptos, y así aumentan las críticas cuando ya tiende a generalizarse el concepto de que tendrá Kirchner una Corte Suprema propia mucho más que Menem y hasta que Raúl Alfonsín, que designó a todos sus miembros pero más cerca del pensar y sentir del ciudadano medio.
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