Las diputadas nacionales y provinciales y las concejalas de varios partidos políticos se reunirán hoy a las 12 en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados para reclamar que se rechace el proyecto del gobierno de llevar la jubilación de las féminas a los 65 años.
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Advertidas del poder político que exhiben cuando están juntas en causas comunes -la embestida por 50 por ciento del cupo femenino para las listas de candidatos al Senado el año próximo es el mejor ejemplo-, esta vez decidieron no sólo oponerse a esa jubilación a los 65 años, sino también contra la desaparición de la Prestación Básica Universal (PBU) y el sistema de reparto en manos del Estado.
Encabezadas por la peronista bonaerense Mabel Müller, ya han comprometido su asistencia combativas diputadas como la radical chaqueña Elisa «Lilita» Carrió (siempre remando contra la corriente) y del Frepaso la especialista en jubilados María América González y la gremialista Alicia Castro. Para que no queden dudas de que el espectro es amplio, a estas expresiones políticas se sumó también la correntina Catalina Medina Lareu, entusiasta adherente al Partido Nuevo de Raúl «Tato» Romero Feris y ex ministra de Educación de la provincia guaraní.
Como la convocatoria abarca todos los niveles legislativos de gobierno, una duhaldista de pura cepa, como la Müller -muy cercana a «Chiche» Duhalde-, decidió rebelarse. Se trata de la legisladora porteña María Laura Leguizamón (por ahora enrolada en Encuentro por la Ciudad de Gustavo Béliz, gracias al cual llegó a su banca). Dijo ayer a este diario estar «en contra», no obstante lo cual afirmó que en otros temas -«como en el caso de la pelea por el cupo»- estará acompañando a sus congéneres.
Bajas más o menos, lo cierto es que el tema, tal como está organizado, permitirá el lucimiento mediático para estas fogosas féminas, un cartel que las favorece en la disputa por un lugar en las listas tanto de senadores como de diputados en 2001, cuando esté resuelta judicialmente la obligación de incluirlas. Y aunque el cupo discrimina positivamente en favor de las damas dedicadas a la política, esta vez están dispuestas a hacerse conocer a través de hechos políticos como el que preparan en Pasos Perdidos.
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