11 de julio 2002 - 00:00

Negó Reutemann candidatura y se puso en centro del debate

El rechazo de una candidatura presidencial por Carlos Reutemann concentró ayer el debate político. Luego de una semana de especulaciones y presiones, de consultas con técnicos, políticos y una discusión áspera con el propio Eduardo Duhalde, el gobernador de Santa Fe negó que vaya a competir por la presidencia desde la propia Casa de Gobierno. Estuvo cuidado en las palabras que usó este parco Reute-mann al relatar -más que explicar-su decisión. Por eso no cerró del todo las posibilidades hacia el futuro y se piensa que esta declaración es un recurso para construir una decisión que lo mantenga en la carrera hacia el poder en la Argentina. A su gente Reutemann le manifestó enojo por las presiones del duhaldismo y de un sector de la prensa. También que no le ha gustado convertirse en el tercer hombre en medio de la pelea interna entre Menem y Duhalde. La noticia conmovió al oficialismo, con un Duhalde que creyó podía arbitrar sobre una personalidad tan fuerte y compleja como la del gobernador de Santa Fe. En el menemismo hubo satisfacción porque allana el camino de Carlos Menem en la interna. Los opositores al peronismo, por caso una Elisa Carrió, también festejaron porque se imaginan en una pelea electoral donde la sociedad se divida con una hondura cuyos beneficios sólo ellos parecen entender.

Negó Reutemann candidatura y se puso en centro del debate
Carlos Reutemann anunció ayer que no es candidato a la Presidencia de la Nación. Cerró así una ola de especulaciones sobre esa nominación por el PJ que se abrió cuando el gobierno lanzó el adelanto de las elecciones presidenciales para el próximo 30 de marzo de 2003.

El anuncio pareció despejar, aunque fuera por unas semanas, algunos factores de la interna presidencial dentro del PJ. Aunque el cierre de las listas será el próximo 24 de setiembre, algo de lo cual se ocupó de recordar Reutemann en el anuncio de ayer, la decisión deja en carrera no sólo a Carlos Menem. También se anotan Juan Carlos Romero (hoy de viaje por Estados Unidos), Ramón Puerta (senador por Misiones) y en el borde de la disidencia el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá y el gobernador Néstor Kirchner.

En el gobierno la noticia cayó como un balde de agua fría y los principales funcionarios de Duhalde se sumieron en el silencio, como si hubieran sido víctimas de un desengaño o una derrota política. Nadie explicó por qué creyeron que el santafesino iba a aceptar fácilmente ser el candidato «natural» del oficialismo de Olivos.

El Presidente se recluyó anoche en su chalet de Lomas de Zamora sin recibir llamados y con una selecta lista corta de amigos y asesores. Algunos de éstos empezaron a tomar contacto con José Manuel de la Sota, quien dijo se nominaría si Reutemann resignaba su candidatura. El gobernador de Córdoba, sin embargo, había cortado anoche las líneas con Buenos Aires.

En la Capital parecían despuntar otras alternativas. Una era la de Felipe Solá, que se recluyó en sus oficinas del Banco Provincia, en la City porteña.

Tanto el gobierno como la oposición entendieron literalmente el anuncio de Reutemann. En el elenco oficialista sólo Luis Barrionuevo puso en duda la integridad del anuncio.

En la oposición al peronismo hubo euforia en
Elisa Carrió, hoy al frente de una nueva alianza en formación con el frepasista jefe del Gobierno de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, el disidente Kirchner, con quienes imagina el relanzamiento de aquella foto de la Confitería del Molino. En 1995 ese acuerdo juntó a José Bordón, Chacho Alvarez y Federico Storani, tres dirigente hoy retirados de la actividad partidaria. Esta vez la reunión busca otro santuario con solera, el tradicional club El Progreso, que honra la mesa donde murió Leandro Alem, fundador de la UCR, luego de pegarse un tiro.

En una improvisada conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, al término de la firma del Pacto Fiscal con la Nación,
Reutemann aseguró que «no le deja el camino libre a nadie».

«La decisión en las internas no es mía, sino que la va a tener la gente cuando elija a los candidatos, y esto es así de simple», explicó el mandatario santafesino.

Ante las reiteradas preguntas del periodismo sobre la existencia de algunas posibilidad de cambiar de opinión, Reutemann respondió en un momento: «Si quiere se lo firmo».

La decisión la comunicó al público
Reutemann luego de mantener una reunión a solas con Duhalde, previa a la firma del acuerdo fiscal con su provincia. Antes, durante el feriado del 9 de Julio, había tenido contactos de consulta con dirigentes del peronismo como Rubén Marín y con el empresario Mauricio Macri, antes de que éste viajase ese día al Brasil.

Fue el mismo día cuando se lo esperaba en Tucumán para un acto en la Casa Histórica de la Independencia para compartir un palco con
Duhalde y los gobernadores Julio Miranda y Eduardo Fellner. El gobernador arguyó un desperfecto en el avión que debía usar para trasladarse a la capital de esa provincia. Ayer se conoció la noticia de que Reutemann se comunicó con uno de los encargados del aeropuerto de Santa Fe, llamado Mario Preseduti, para pedirle que le «pinchase» el vuelo con un argumento creíble que justificase la ausencia a un acto que evitó deliberadamente.

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