3 de septiembre 2001 - 00:00

Negocian compartir impuesto al cheque con las provincias

El gobierno pondrá esta semana en la mesa de negociación con los gobernadores una prenda nueva y que los mandatarios han creído clave en sus reclamos de fondos pendientes: compartir la recaudación del impuesto al cheque. No es coparticipable según la ley que lo impuso, pero ahora puede serlo si es necesario para pacificar las relaciones con las provincias. Sin embargo, como es un tributo desgravable de casi todos los demás, ese monto puede llegar a reducirse a unos $ 70 millones a repartir entre todas las provincias.

De la Sota obtuvo un nuevo triunfo electoral
De la Sota obtuvo un nuevo triunfo electoral
El gobierno les hará esta semana a las provincias una oferta que no podrán rechazar: sentarse a negociar una nueva relación bajo el cielo del déficit cero. Para lograrlo entregará una presa reclamada por los gobernadores desde abril pasado: accederá a repartir con las provincias la recaudación del impuesto al cheque.

Esto se lo comunicó en forma personal anoche Horacio Liendo (el asesor de Domingo Cavallo y candidato a senador en la nómina del PJ por la Capital Federal junto a Daniel Scioli) a José Manuel de la Sota mientras festejaban en una cena en Córdoba la victoria del gobernador en la elección de convencionales para reformar la Constitución de esa provincia.

El sábado, antes de que esos candidatos viajasen a Córdoba, Cavallo se reunió con Scioli en la confitería El Aguila, frente a la cancha de River Plate, y le pidió que llevase ese mensaje a De la Sota. El gobierno percibe que desde la semana pasada el PJ está en carrera electoral y que De la Sota ha logrado, con Carlos Menem preso y Carlos Ruckauf en aprietos difíciles, colocarse como agresivo conductor de esa campaña.

Con esta prenda, el gobierno busca forzar una calma chicha en la semana que termina con la aprobación del próximo viernes en Washington del acuerdo con el FMI. No quiere que lleguen a perturbar la calma necesaria para esa aprobación las quejas crecientes de los gobernadores que acusan a la Nación de no enviarles los fondos comprometidos por el último pacto fiscal y que deberían cumplir un piso de $ 1.364 millones a repartir entre todos los estados.

Se quejan, por ejemplo, de que para el mes de julio la Nación ha girado 20% menos de lo que debería por la ley de coparticipación y que a eso deberían agregarse otras partidas comprometidas (FONAVI, fondos sociales) que crean una deuda de alrededor de $ 190 millones.

La Nación asegura que va a cumplir con esa deuda que los mandatarios esperan antes del fin de semana para regularizar el pago de salarios y deudas por aguinaldos pendientes.

La semana pasada, los gobernadores peronistas agregaron agresividad a su reclamo manifestándose unidos a los sindicalistas de las dos centrales en la queja por esa demora con las provincias, que es la base de la plataforma electoral del peronismo (que gobierna 14 provincias) para los comicios de octubre.

Obsesión

En el maratón de reuniones que mantuvo Fernando de la Rúa con ministros en Olivos durante el fin de semana, la obsesión del Presidente fue adoptar mecanismos para evitar que las relaciones con las provincias hagan colapsar la eficacia del acuerdo con el FMI.

Antes ya el gobierno fracasó en beneficiarse del efecto en la opinión del blindaje y del primer megacanje de deuda y está dispuesto a entregarlo todo a cambio de que ahora el acuerdo con el FMI traccione hacia arriba.

En ese contexto, ceder la negociación de compartir el impuesto al cheque parece un detalle menor. Más si ese tributo, que recauda un promedio mensual de $ 400 millones, pueden desgravarlo los contribuyentes de la mayoría de los demás impuestos.
Eso reduce el monto que queda a repartir entre todas las provincias en una suma cercana, por mes, al promedio de los $ 70 millones.

El mensaje que anoche recibió De la Sota de los enviados de Cavallo tiene otras dos noticias que buscan tranquilizar el frente con los gobernadores: 1) no habrá quitas a los fondos de coparticipación; 2) se espera que con la recuperación de la recaudación no habrá hasta nuevo aviso recortes a salarios públicos ni jubilaciones.

Este paquete espera el gobierno no sólo que aplaque la ira proselitista del peronismo (y también de la propia tropa aliancista, no menos ácida a la hora de criticar). También cree que puede moverlos a sentarse en una mesa de acuerdo con el Presidente. «Porque acuerdo, por un camino o por otro, va a haber», dijo anoche Liendo en Córdoba.

El gobierno piensa que existe un mecanismo posible de rehacer su vida con los mandatarios provinciales y es el que pergeñó el jueves Chrystian Colombo ante un grupo de senadores cuando los visitó en el Congreso, y que se expresa así:

No puede haber más garantías de fondos porque las garantías se basaban en recaudación + financiamiento. La recaudación cayó y no hay más financiamiento y por la Ley de Déficit Cero no se puede pagar lo que no se recauda. Esa ley le prohíbe expresamente al gobierno que cumpla cualquier garantía con provincias con otros acreedores.

El gobierno propone crear un fondo anticíclico que sirva para acumular dinero en la época de prosperidad (si llega alguna vez) para compensar las deudas que se creen en la época de caída de la recaudación. El gobierno no cambiaría el sistema de reparto acordado en noviembre pasado por José Luis Machinea y las provincias que puso ese piso de $ 1.364 millones. Lo que se envíe por debajo queda anotado en ese fondo anticíclico para pagar cuando haya dinero.

La zona gris del proyecto es quién pondrá el dinero para «bancar» el fondo ahora, cuando no hay recaudación suficiente. El gobierno piensa en el dinero del fondo patriótico aportado por empresas privadas, pero éste ya está comprometido para auxiliar al exhausto Fondo Fiduciario del que intentan beneficiarse once provincias en dificultades que quedarían doblemente perjudicadas.

Además, ese dinero del fondo patriótico, el gobierno dice que lo usará para cubrir ese faltante ante provincias de $ 190 millones que esta semana funcionará como anzuelo para que los gobernadores bajen el tono de las quejas y terminen de sentarse a negociar una nueva paz.

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