Negocian en secreto pacto Menem-Duhalde
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• Durante la larga jornada de aire y pesca que compartieron en Misiones, Duhalde y Ramón Puerta conversaron sobre las ventajas de una aproximación con Carlos Menem. Fue la continuación de la charla que ambos habían mantenido en Salta, dos semanas atrás, cuando el Presidente concurrió a la provincia invitado por Juan Carlos Romero. Entonces, en el Norte, como ahora en Ituzaingo, Puerta y Duhalde analizaron dos cuestiones centrales del proceso interno peronista. Una, la posibilidad de un acuerdo con Menem que le reserve al bonaerense el manejo del partido. El gobernador salteño tiene elaborado el programa mínimo de acuerdo por escrito. El otro tema que se conversó junto al Paraná fue la conveniencia de postergar las internas lo más posible, sobre todo para despejar de tensiones políticas el panorama económico. Puerta sabía, al sugerir esto último, que caería sobre terreno fértil: había comido con Roberto Lavagna en su casa el jueves de la semana pasada y allí el ministro predicó las virtudes de la abstinencia electoral por lo menos hasta marzo.
Esa «reprogramación» de las internas tiene un efecto colateral, que agrada a los gobernadores: corre la marca para Rodríguez Saá, que está programado para una carrera de 1.000 metros, no para una de 3.000. Los dirigentes de la generación intermedia peronista, entre los que se cuentan Romero, Puerta, Néstor Kirchner, el propio De la Sota, son reacios a Rodríguez Saá por un motivo biológico: es todavía joven y si queda consagrado por el voto popular en la Rosada -temen ellospodría ser por un período demasiado largo. Gente que tuvo que soportar el decenio de Menem no quiere repetir la experiencia con alguien más joven.
• Las conversaciones de Duhalde con Romero y Puerta confluyen en una metodología para el acuerdo con Menem. Los gobernadores del Frente Federal serían los garantes del entendimiento. Si esa ecuación política se traduce en números para una interna, el resultado es inevitable: ganaría la fórmula presidida por Menem por amplio margen en el Norte y también se impondría en la provincia de Buenos Aires, lo que le devolvería a Duhalde el manejo indiscutido del distrito, contra cualquier desafío de Felipe Solá y «mosqueteros» como Alberto Balestrini o Julio Alak.
• Es cierto que cualquier arquitectura como la que se está pergeñando en la entretela del duhaldismo choca contra un dictamen al parecer inapelable: Chiche Duhalde sigue considerando que un acuerdo de su marido con Menem «es imposible», como dijo ayer en una radio. ¿Siguen siendo esas reticencias un obstáculo puesto deliberadamente por el Presidente en la negociación con su adversario o son expresiones de un sentimiento visceral, prepolítico? Los más cercanos colaboradores de Duhalde creen que la primera dama actúa con total sinceridad. Es cierto, cuando ya hace un par de meses Jorge Matzkin le sugirió al Presidente la eventualidad de un pacto con el riojano, Duhalde reaccionó: «Eso equivale a mi divorcio».



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