4 de septiembre 2007 - 00:00

No es nuevo que un socialista gobierne

El triunfo de Hermes Binner en Santa Fe parece toda una novedad por su pertenencia partidaria, pero el socialismo, sin embargo, ya viene actuando en distintos gobiernos. No solamente en Rosario, sino en la Ciudad de Buenos Aires desde que ésta tomó estatus de autónoma y los intendentes se comenzaron a elegir con el voto de los vecinos.

El primero de esos alcaldes electos, Fernando de la Rúa, no sólo integró la extinta Alianza a la que sumó el socialismo, sino que abrió su gabinete a ese partido. De buenas relaciones históricas con el radicalismo, los socialistas aceptaron, en 1999, que Norberto La Porta asumiera como secretario de Medio Ambiente, categoría equivalente a ministro en la Ciudad de Buenos Aires. La creación de ese ministerio los socialistas se la adjudicaron como un triunfo propio. Ya integraban la Alianza, La Porta venía de competir contra De la Rúa por el Gobierno porteño y la proximidad de nuevas elecciones hacía a los radicales preferir a un socialista. Pero el candidato en 2000 fue Aníbal Ibarra.

Las materias preferidas del socialismo fueron en general las relativas a esa área, como también las referidas a la cultura, pero también se perfeccionan en el control de servicios y defensa de usuarios y consumidores.

La primera medida que tomó La Porta, fallecido este año, fue la de fijar un circuito administrativo y plazos correspondientes para las clausuras en relación con faltas de higiene en el marco de su secretaría. Puntillosos y prudentes, los socialistas en la Capital Federal impusieron un ritmo cauto a sus actuaciones.

Cuando De la Rúa dejó el cargo para asumir la presidencia de la Nación, su sucesor, Enrique Olivera, ratificó en el puesto al socialista. Durante esa gestión, La Porta promovió la preservación de monumentos y obras de arte en lugares públicos y amplió los espacios verdes en el territorio porteño.

Producto de una gestión con velocidad moderada, quizá, La Porta devolvió en 2000 unos $ 2 millones sobrantes de su presupuesto y alardeó con «la transparencia» de sus actuaciones.

A partir de ese año, Ibarra lo ratifica en el puesto, una secretaría donde otros socialistas también se desempeñaban. Pero el ex frepasista amplió las sillas a ese partido aliado de su gestión, y nombró también al frente de la Reserva Ecológica a Alberto Olveira e incluyó como subsecretario de Desarrollo Regional a Alejandro Roffan. También le permitió el control de servicios privatizados y concesiones a Edgardo Ibáñez.

Mientras tanto, además, el ahora socialista K Fernando Finvbard, que se ha sumado a la Superintendencia de Salud, ya ocupaba un cargo en la Secretaría de Cultura, al mando de Gustavo López, dedicado a las Relaciones con la Comunidad.

En otros puestos estuvo Jorge Arellano como director de Políticas Sociales; y como director de Espacios Verdes, José San Martín.

  • Espacios verdes

    La Porta reivindicó haber recuperado 130 hectáreas de espacios verdes y, entre otras obras, la realización de un censo de los árboles plantados en todo el territorio de la Capital Federal. Renunció en 2001, aduciendo un recorte presupuestario que le impediría llevar adelante otros proyectos.

    Entre otros, quedó en el staff de Ibarra el vicejefe de Gabinete, Raúl Puy, quien secundaba en la tarea de coordinar a los secretarios (ministros) a Raúl Fernández, actual secretario general del gobierno de Jorge Telerman, pero no proveniente del socialismo, sino con pasado en el Partido Intransigente.

    Telerman, cuando suplantó al destituido Ibarra, forjó una alianza con un sector enfrentado a La Porta en las internas partidarias y nombró a Roy Cortina como ministro de Descentralización -cargo que ocupa actualmente-, un área dedicada al traspaso hacia las comunas que, como otra bandera del socialismo, trata de imponer mecanismos de «democracia participativa». Antes de las elecciones porteñas, inclusive, Telerman había ofrecido a La Porta ser su candidato a vicejefe.
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