3 de septiembre 2003 - 00:00

No hay salida sin nuevo shock

No se puede seguir con paños tibios. La sociedad reclama terapias intensivas para revertir el triste descenso de la calidad de vida en todos los órdenes: políticos, institucional, económico, social, cultural y educativo, de seguridad personal, etcétera.

Es por ello que proponemos medidas y actos «fuertes» en los siguientes órdenes, para dar comienzo a una nueva etapa de convivencia:

1) Cívico: para efectivizar la participación de todos los sectores sociales.

2) Político: para democratizar la vida de los partidos y capacitar a sus elencos, eliminando el «punterismo» y el clientelismo prebendario.

3) Etico: para exhibir la transparencia en todos los órdenes; la corrupción es igual a la guerra: recursos que se desvían del crecimiento y se pierden para la satisfacción de necesidades sociales prioritarias.

4) De la gestión pública: para exigir rendición de cuentas y la efectiva vigencia de la regla de responsabilidad de los gobernantes y administradores. La ineficacia es también una forma de corrupción.

5)
De crecimiento y producción: para que la Ciudad se pueda desarrollar en plenitud dando mayor ocupación laboral y aumento consiguiente del consumo, orientando el crédito y demás facilidades hacia los más necesitados.

6)
De acceso a una mayor igualdad de oportunidades, que permitan el ascenso económico, social y cultural en todos los órdenes de la vida. Si el pueblo no visualiza perspectiva de «futuridad» y de movilidad social, perderá toda esperanza y se inclinará por las aventuras autoritarias.

7)
De calidad de vida, tanto material cuanto para ganar credibilidad institucional. Potenciar la Justicia y confiabilidad del pueblo en la cercanía, rapidez y efectividad de sus sentencias.

8)
De equilibrio e integración entre las distintas zonas y barrios de la Ciudad: carenciadas, deprimidas y pudientes, pues se viven asimetrías intolerables para una población que cuenta con el tercer presupuesto, después del nacional y del bonaerense.

9)
De relación armónica y cooperación efectiva con las provincias todas y con Buenos Aires y sus municipios vecinos en particular para solucionar en común graves problemas de seguridad, salud, vivienda, transporte y educación.

10)
De seguridad personal: ¡basta de impunidad! Se ha roto el contrato social. El Estado no nos asegura ni el derecho a la vida que es su primera responsabilidad. Los ilícitos crecen día a día, estimulados por la no sanción.

11)
De seguridad social: educación, salud, vivienda, tercera edad, discapacitados o con capacidades diferentes. La solidaridad debe guiar a las políticas concretas.

12)
De capacitación integral de las distintas edades, con reciclaje permanente, tanto para la elaboración del análisis y la reflexión, cuanto para la adquisición del conocimiento apropiado para el trabajo manual, técnico o intelectual que permita satisfacer la vocación y brindar facilidades para obtener una adecuada salida laboral.

13) De una profunda
racionalización administrativa que profesionalice la gestión pública, con estabilidad, carrera y remuneración justa. No es cuestión de gastar más (presión impositiva) sino de invertir mejor, con prioridades vitales para el pleno desarrollo de «todas» y de «toda» la persona (PabloVI). Suprimir «ñoquis», reparticiones y organismos reduplicados.

Y en todos los terrenos, basta de propaganda demagógica y de charlatanería improvisada. A problemas concretos deben corresponder soluciones concretas. Todo ello a ser alcanzado por las vías paralelas de la democracia y de la eficacia, que no se pueden separar ni alejar entre sí en un Estado dinámico y participativo.

(*) Diputado nacional electo por la Alianza Compromiso para el Cambio

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